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luis melia

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cabaret bizarro show

rock and roll freak circus

xàbia jazz 2008

 

Hagan click sobre la foto y ... ¡VAYAN!

Ya verán qué bien se lo pasan.

castellón brutto

Reproducimos por su interés una noticia aparecida el día 23 de julio de 2008 en el diario Levante-EMV para que se rían a gusto y disfruten mientras se toman un tinto de verano en la playuki conectados a la wifi. Dice así:

"Sustraen 11 cámaras de vigilancia de la recién inaugurada cárcel de Albocàsser.
Los aparatos estaban instalados en dos módulos del centro aunque aún no funcionaban.

Once cámaras de vigilancia instaladas en dos módulos de la recién inaugurada cárcel de Albocàsser fueron sustraídas a principios de este més de julio, según fuentes conocedoras del caso (Mortadelo y Filemón, Anacleto o el Superagente 86 tal vez?) [...]
Fuentes de la Secretaria de Instituciones Penitenciarias, ante la insistencia de esta redacción, apuntaron ayer que tenían algún conocimiento de que "ha debido desaparecer" este material pero en cualquier caso se desvincularon de cualquier tipo de responsabilidad y la trasladaron a la empresa encargada del equipamiento.
Este singular robo se produjo apenas dos semanas después de que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, inaugurara las instalaciones y que destacara paradójicamente, que el centro está dotado de "todos los medios para garantizar la seguridad y para el progreso social" (JAJAJAJAJAJA)

¿Qué les parese, amigos? ¿No es chistoso?

Así es el verano en las tierras altas del Maestrat Castellonero. Así es nuestra gente. Que uds. lo pasen bien y tengan buen verano.




Peppermint Frappé: una historia desasosegante con hielo picado

Con motivo de la nosecuántas edición de Cinema Jove en Valencia, se proyectó el pasado día 23 de junio, en el Instituto Francés, la película de Carlos Saura, Peppermint Frappé.

El certámen dedica un ciclo este año al Festival de Cannes de 1968, que se suspendió con motivo de la huelga general de Mayo del 68. PF aspiraba al palmarés como una película renovadora, moderna, de vocación internacional (la protagonista, Geraldine Chaplin) y con un grande, grandísimo de la escena española: José Luis López Vázquez (en adelante JLLV) pero en fin, las cosas son como son, y Saura fue a competir con otras pelis, no contra los elementos.

 

Los organizadores del festival han tenido la (excelente) idea de proyectar una selección de aquellas películas que se quedaron sin su minuto de gloria. Hay pelis húngaras, checoslovacas, británicas, mucha estética retrofuturista y  mucha temática marxista.

Pero hoy vamos a hablar de Pippermint Frappé (PF) que es la que a nosotros nos gusta. PF no es un alegato revolucionario que ponga a caer de un burro al franquismo. Tampoco es un coñazo de esos en que toda la peli se la pasan votando si hacen huelga o no, aunque bueno, un poco rara, sí es.

En realidad es una rayada como las del Santi Segura o Alex de la Iglesia, pero más en la onda de las pinturas negras de Goya, pasando por los crímenes del Jarabo y las envenenadoras de València  todos juntos en una reunión familiar de los Agag.

PF es una peli de mal rollo. A nosotros, espectadores hiperinformados de la era digital y las descargas gratuitas, no nos puede sorprender como sorprendió a nuestros srs. padres, si la vieron en su día. Pero tiene su cosa y su aquel.

 

Aquí les cuento la peli entera:

 

JLLV es un médico de Cuenca, que ejerce su profesión tranquilamente, sin sobresaltos, en un entorno que es el ideal para desarrollar psicopatías. En la propia consulta dispone de un altarcito con imágenes de la Virgen y un par de  santos, a los que venera tras pasar consulta, mientras se toma un peppermint.

Su enfermera, Ana, es una Geraldine Chaplin feuchilla y sosa que se estira la falda cuando se sienta para que no se le vean las rodillas y usa rebequita.

Para ilustrar este ambiente decadente y endogámico, Saura plantó como beseó el coro de niños de la Escolanía del Misteri d’Elx, un drama medieval de agárrate y no te menees.

 

En medio de este ambientazo otoñal y bucólico, aparece Pablo, un amigo de la infancia del prota, que llega con un Chevrolet Corvette americano de importación, y una novia rubia también de importación, que es la misma Geraldine Chaplin, pero haciendo de guapa y descocada chica ye-ye. A todos les gusta el peppermint..

 

Como no podía ser de otra manera, JLLV se enamora perdidamente de la novia de su amigo y los invita a pasar con ellos un finde en su casa de campo.

La casa de campo, se la pueden imaginar: es como la de la matanza de Texas, pero sin plumas, junto a un antiguo balneario abandonado donde los dos amigos fueron felices de niños. JLLV es aficionado a la fotografía y disimuladamente le hace un buen montón de fotos a la chica con una Hasselblad como en la peli de Antonioni. El provinciano doctor intima cada vez más con la novia del amigo, y cuando vuelve a la consulta y revela las fotos, se da cuenta del parecido entre su enfermera y su amada. Subrepticiamente, el doctor empieza a sugerir a la enfermera, que cambie sus vestidos, que cambie su peinado, en fin… la eterna historia del objeto de deseo modelado a gusto del amante y que ya nos va indicando el tipo de chalao que es el doctor este.

 

La chica, como es una boba, pues se deja hacer, ya que el señorito es tan bueno y educado… e incluso se le ofrece sesuarlmente, después de apretarse un buen par de peppermints, pero el otro le dice que no, que está cansao. Esto debía de chocar mucho en la época, que un tío como JLLV le diga que no a una enfermera en canesú que fuma voluptuosamente en un diván, entre aparatos de XR, paredes con papel pintado y cortinas de estampado austrohúngaro.

 

Cuando el amigo se entera de que el chico tiene un affaire con la enfermera, le convence para pasar otro weekend, esta vez los cuatro juntos, con musiquita, bebidas y de buen rollo. Como en aquella época no había efectos especiales digitales, el director evita que aparezcan las dos chicas en una misma escena. 

Así que se masca la tragedia a ritmo de los Canarios, con una GC totalmente desbocada que baila frenética una y otra vez una canción del mítico grupo de soul hispano (uds. conocen de sobra a su frontman: Teddy Bautista, actual capitoste de la SGAE)

Mientras esperan en el chalecito la llegada de la enfermera, que como es pobre, viene en autobús, Pablo el dandy y su novia rubia se trajinan unos cuantos peppermints bajo la atenta mirada de JLLV que ya está totalmente desquiciado. Mientras bailan una y otra vez el tema de los Canarios (“He comprado unos discos de baile” dice el nerd JLLV) el prota los observa excitado. De repente, la pareja se desploma: BLOM!!

 

Exterior. Día. Vemos a JLLV cargando en el coche a la pareja (suponemos que muerta) para despeñarlos por un barranco simulando un accidente. En el último momento, el prota se da cuenta de que con el trajín, al amigo se le ha caído un zapato, con lo comprometedor que eso puede llegar a ser.

De vuelta al chalet, se encuentra con el fuego de la chimenea encendido, y el zapato ardiendo en medio de la hoguera.

 

Exterior. Día. Plano general del chalet de autos. En una de las ventanas de los pisos de arriba se ve asomada la figura de Ana, la enfermera…

KONIEC

 

 

Como verán, la sinopsis es la misma que la de un montón de pelis que uds. habrán visto. Así que ¿qué gracia tiene esta?

Pues primero, que es española, y del 1967. ¿Y eso que significa? Pues que había un montón de cosas que en SPA no se podían decir ni hacer, pero que en Europa estaban a la orden del día. Carlos Saura utiliza los recursos y el contexto que tiene a más a mano para dar su visión, una visión castiza y oscura, de como se vivía la cosa del pop bajo la lente deforme del franquismo.

 

Segundo: la peli se estrenó en Cannes en el año fatídico de 1968. Como todos uds. saben, ese año fue un año de agitación y activismo político del que no se libró ni el prestigioso festival de cine. Piquetes airados irrumpieron en la sala donde se exhibían las pelis y obligaron a suspender las proyecciones en beneficio de la clase obrera. Hasta el mismísimo Truffaut se llevó una hostia inmortalizada en una foto por parte de un manifestante. Saura quiso reflejar este especial momento de excitación política en la escena de la peluquería, en que una clienta está leyendo  la revista Blanco y Negro y en portada pone “MAO!”

 

Tercera: la modernización que asolaba Europa, la rebeldía de la juventud, los nuevos códigos de conducta y de expresión, también tenían su versión española. La exhibición cultureta con diseño minimalista que adoramos en The Knack, u otras muestras del free cinema inglés (eeeeh, esas nos gustan y no nos quejamos ¿se dan cuen?), tienen su correlato hispano en la escena del Museo Colección de Arte Abstracto Español de Cuenca, verdadero alarde de modernidad celtibérica: pisos de parquet, ángulos rectos blancos, personas bien vestidas... aunque sin perder ese guiño tan bruto y gracioso del español de a pie, que desconfía del arte abstracto, porque en el fondo le da risa: durante su visita al museo, los protas miran absortos un horrible cuadro pintado a base de brochazos negros. Su título: Briggitte Bardot. ¿Lo pillan?

 

Resumiendo: esta peli está muy bien para verla y comentarla con gente así, para hablar, y tal. Pero para vérsela un sábado por la noche, en plan pajero, pensando que se va uno a tronchar con el ídolo JLLV y las suecas, eso ni de coña. Hay que ser justos y ubicar esta película en la categoría que le corresponde: Pippermint Frappé es una de las primeras aproximaciones españolas al nuevo cine europeo de los 60. A la Nouvelle Vague, Jean Luc Godard, Richard Lester, el Polanski, Truffaut... y lo hace muy dignamente pero sólo como apuntando que aquí también nos enterábamos de esas cosas, que no éramos tan paletos. El verdadero intríngulis de la película es el análisis del personaje magistal que borda José Luis López Vázquez. Es, sencillamente, lo que llamaríamos un rayao. O como se dice ahora: un friqui. Un tipo solitario que esconde un desorden imperceptible para los que le rodean y en un ambiente enrarecido. Un personaje enfermizo, aunque aparentemente resultón; atormentado, aunque educado y buen profesional. Vamos: el psicópata de las peliculas americanas que ud. ve en el cine, pero hace cuarenta años y aquí.

 

Así que ya saben: si quieren sorprender a sus amistades este verano, proyecten un pase privado de PF en la terraza de su loft con vistas a las carreras de F1 con toda su agenda de macizas top models y déselas de dandy otoñal homenajeando a Mayo del 68.

 

 

 

 

 

 


COMERCIALES Y PROMOCIONES

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PASEN Y LEAN (Y ENTÉRENSE)

¿Es el juego o el juguete?

Una vez medio repuestos de las fallas, semana santa, puentes y autopistas y tras haber hecho el burro como cuando teníamos 20 años, ha llegado el momento de ponernos serios y desasnarnos un poquito con la lectura de un artículo pues muy interesante y muy bien escrito que seguro que no les hará mal de leer.

 

Se trata de un breve texto periodístico de Roland Barthes escrito entre 1954 y 1956 y que, junto con otros muchos artículos más, se publicaron recopilados bajo el título de Mitologías en 1957. Estas mitologías de las que nos habla Barthes no son las del mundo clásico, y que a uds. les suenan de los dibujos de Ulises 31, no. Se trata de las mitologías del mundo moderno: los mitos, el lenguaje, el marco de pensamiento en el que nos movemos y que aceptamos de manera acrítica como si hubiera existido así siempre.

 

El autor, un estructuralista de la escuela de Annales, analiza algunos fenómenos sociales en la Francia de los años 50 del siglo XX. Un momento de despegue económico y de consolidación del estado del bienestar, similar al que hubo en España, como siempre, con unas décadas de retardo. Fenómenos como los anuncios de detergente, la cocina deconstruída, la ostentosidad de los automóviles, o el repentino interés de las clases medias y bajas por la enología (lo que se conoce como entender de vinos), o incluso el mismísimo pressing-catch son analizados por este semiólgo que disecciona la realidad de una sociedad capitalista boyante pero llena de contradicciones a partir de la observación de lo cotidiano. Estas contradicciones, no obstante son neutralizadas por el propio sistema, que se sirve de ciertos elementos (la publicidad, el cine, los juguetes, la escuela) para preparar a sus ciudadanos y modelar su espíritu para que luego de mayores traguen con lo que hay. Barthes lo explica bien clarito en este artículo sobre los juguetes. Por supuesto que donde él dice juguete francés, uds. pueden poner juguete eppañol, o lo que sea.

 

Y aunque el autor habla de los juguetes, piensen ahora en otra cosa: Disney. Si los juguetes prefiguran el imaginario del niño para un mundo utilitario, imagínense lo que pueden hacer a la hora de asignar valores. Las películas del Imperio Disney son vistas por millones de niños en todo Occidente (y por sus padres, y esto lo saben los que las hacen) y lo crean o no, están llenas de carga moral e ideológica aparentemente inocua: el hombre es cazador y la mujer recolectora; ser hombre es mejor que ser mujer; el hombre blanco es mejor que los otros hombres; si deseas algo de corazón, lo conseguirás. Y así con todos los tópicos.

 

Así que como no voy a decirles nada que no vayan a deducir uds. solitos leyendo este artículo, les dejo con este aviso: la próxima vez que vean a sus sobrinos o a los hijos de sus examigos viendo películas de Disney o jugando con prefiguradores-de-realidad Disney, cuéntenles algo de esto a sus padres.

 

Con todos uds. Roland Barthes:

 

El adulto francés ve al niño como otro igual a sí mismo y no hay mejor ejemplo de esto que el juguete francés. Los juguetes habituales son esencialmente un microcosmos adulto; todos constituyen reproducciones reducidas de objetos humanos, como si el niño, a los ojos del público, sólo fuese un hombre más pequeño, un homúnculo al que se debe proveer de objetos de su tamaño.

Las formas inventadas son muy escasas: algunos juegos de construcción, fundados en la tendencia a armar objetos, son los únicos que proponen formas dinámicas. En todos los otros casos, el juguete francés siempre significa algo y ese algo siempre está totalmente socializado, constituido por los mitos o las técnicas de la vida moderna adulta: ejército, radio, correos, medicina (maletines de médico en miniatura, salas de operación para muñecas), escuela, peinado artístico (cascos rizadores), aviación (paracaidistas), transportes (trenes Citroëns (sic), lanchas, motonetas (otra vez sic), estaciones de servicio), ciencia (juguetes marcianos).

 

Los juguetes franceses al prefigurar literalmente el universo de las funciones adultas prepara al niño para que las acepte, en su totalidad; le genera, aun antes de que reflexione, la seguridad de una naturaleza que siempre ha creado soldados, empleados de correos y motonetas. EL juguete entrega el catálogo de todo aquello que no asombra al adulto: la guerra, la burocracia, la fealdad, los marcianos, etc... Por otra parte, el signo de renuncia no es tanto la imitación, sino su literalidad: el juguete francés es como una cabeza de jíbaro, en la que encuentra, del tamaño de una manzana, las arrugas y los cabellos del adulto. Existen, por ejemplo, muñecas que orinan; tienen un esófago, se les da el biberón, mojan sus pañales; dentro de poco, sin duda, la leche se transformará en agua dentro de su vientre.

Así, se puede preparar a la niñita para la causalidad doméstica, “condicionarla” para su futuro papel de madre. Sólo que, ante este universo de objetos fieles y complicados, el niño se constituye, apenas en propietario, en usuario, jamás en creador; no inventa el mundo, lo utiliza. Se le prepara gestos sin aventura, sin asombro y sin alegría. Se hace de él un pequeño propietario sin inquietudes, que ni siquiera tiene que inventar los resortes de la causalidad adulta; se los proporciona totalmente listos: sólo tiene que servirse, jamás tiene que lograr algo. Cualquier juego de construcción, mientras no sea demasiado refinado, implica un aprendizaje del mundo muy diferente: el niño no crea objetos significativos, le importa poco que tengan un nombre adulto; no ejerce un uso, sino una demiurgia: crea formas que andan, que dan vueltas, crea una vida, no una propiedad (...) Pero esto es poco frecuente: de ordinario el juguete francés es un juguete de imitación, quiere hacer niños usuarios, no niños creadores.

 

El aburguesamiento del juguete no sólo se reconoce en sus formas, absolutamente funcionales, sino también en su sustancia. Los juguetes corrientes son de una materia desagradable, producto de un proceso químico, no de la naturaleza. Actualmente están moldeados en pastas complicadas; el material plástico muestra una apariencia grosera e higiénica a la vez, extingue el placer, la suavidad, la humanidad del tacto. Un signo consternante es la desaparición progresiva de la madera, materia que, sin embargo, es ideal por su firmeza y su suavidad, el calor natural de su contacto; la madera elimina, cualquiera que sea la forma que sustente, la lastimadura de los ángulos demasiado agudos, el frío químico del metal; cuando el niño la manipula y la golpea, ni vibra ni chirría, tiene un sonido sordo y limpio al mismo tiempo, es una sustancia familiar y poética, que permite al niño una continuidad de contacto con el árbol, la mesa, el piso. La madera no hace daño ni se descompone; no se rompe, se gasta; puede durar mucho tiempo, vivir con el niño, modificar poco a poco las relaciones del objeto y la mano; si muere, lo hace disminuyendo, no hinchándose, como esos juguetes mecánicos que desaparecen bajo la hernia de un resorte descompuesto. La madera hace objetos esenciales, objetos de siempre. Ya casi no se encuentran esos juguetes de madera, esos apriscos de los Vosgos, que eran posibles, es cierto, en los tiempos del artesano. Ahora el juguete es químico, en sustancia y en color; su material introduce una cenestesia del uso, no del placer. Además estos juguetes mueren muy rápido y una vez muertos no tienen, para el niño, ninguna vida póstuma.

 

 

Adios a Rafael Azcona

 
            ADIOS AL MAESTRO
 
RAFAEL AZCONA (LOGROÑO 1926- íd 2008)
[foto de la noticia]
 
 
       POR FIN SE ECHARÁN UNAS RISAS EN EL CIELO
 

no es lo mismo

 
SIN QUE SIRVA DE PRECEDENTE Y TENIENDO EN CUENTA EL PERIODO ESPECIAL EN QUE NOS ENCONTRAMOS, AHÍ QUEDA ESO.

Uno bueno y uno malo

Después de unas cuantas semanas más ajetreado de lo que me correspondía, por fin encuentro tiempo para dedicarme a trabajar de lo mío y colgar un post de esos que les gustan a uds., para aprender jugando. Un post ameno, pero bizarrote y que quiero dedicar a mis lectores más fieles, y en especial a Eloy, que él ya sabe quién es..

Hoy, para que se cumpla la máxima de que no te acostarás sin saber una cosa más, les voy a presentar la biografía de dos personajes para recordar: uno bueno y uno malo.

 

 

El bueno:

 

El bueno es ni más ni menos que, tachán, tachán, Charles Schulz. Charles Schulz es un hombre que, lo quieran o no, ha marcado una impronta indeleble en la historia mental del siglo XX. Si John Lennon dijo una vez que los Beatles eran más conocidos en el mundo que Jesucristo, podríamos decir sin miedo a errar que la obra de Schulz es sin duda más conocida que la del propio Leonardo. Porque ¿de quién hablamos cuando hablamos de Charles Schulz? Pues ni mas ni menos que del autor de uno de los iconos más representativos del siglo XX: Charly Brown, su perro Snoopy y toda la pandilla conocida como Peanuts, que uds. conocen de sobra.

No hace falta leer tebeos para saber quién es el niño triste del perro optimista. Como la imagen del Che de Korda, Charly Brown, y más aún, su perro Snoopy se han convertido en referentes visuales por sí solos que no necesitan de nada más para ser reconocidos.  La publicidad ha usado de estos personajes para anunciar cualquier tipo de productos: desde seguros para el hogar a llaveros.

 

Desde la pared de mi cuarto infantil dibujado sobre un trozo de fieltro, Charly Brown me vio dormir hasta casi mis veinte años. Su mirada triste y el ceño fruncido (seguramente la chica pelirroja no le había mirado) me hizo entender el alcance de la palabra saudade mucho antes de que supiera que existían los fados. Más tarde, durante mi juventud de tupés y vespinos azules, era algo típico que los fachas (incluso los muy fachas) pegaran en su moto la típica pegatina de Snoopy con una bandera de España. Pobre aviador as de la Primera Guerra Mundial!

 

Charles Schulz (Sparky para los amigos) nació en Sant Paul, Minnesota, donde  debió de pasarlas canutas durante su infancia y juventud en aquellas heladas llanuras. Imagínense: un joven alto y desgarbado, con una rica vida interior y buena mano para el dibujo, viviendo en un lugar remoto de la América cerearícola en plenos años 20. Los rednecks lo llevaban por la calle de la amargura y lo menos que le decían era maricón. A consecuencia de esos años de aislamiento y ensimismamiento, el pobre Schulz acabó siendo una persona depresiva y bastante insegura. O tal vez fuera el vivir rodeado de inmigrantes escandinavos (recuerdan Senolaff?) lo que marcó a fuego ese sentimiento trágico de la vida tan nórdico. Schulz quiso homenajear a su propia madre, que era noruega, en el personaje de Snoopy: snupi en noruego significa cariño.  Aunque él siempre se esforzó por dar de sí mismo una imagen hogareña y familiar, todos dicen que era una persona bastante distante. Yo tengo para mí que los que querrían dar una imagen hogareña del autor, serían los srs. de la editorial United Feature Syndicate, que además de presentar los Peanuts como unos tebeos para todos los públicos (eran, en realidad, para adultos, como los Simpson) le obligaron a cambiarles el nombre, ya que Schulz los había bautizado originariamente como Li’l Folks.

Durante toda su vida Schulz dibujó 17.897 tiras cómicas, que se publicaron en más de 2.600 periódicos en 75 países. Charles Schulz llegó a ser el dibujante vivo más rico del mundo. En su testamento dejó escrito que su última tira se publicara el día después de su muerte, en febrero de 2000, a causa de un cáncer de cólon.

 

 

 

El malo:

 

Su nombre es Thomas Middley jr. y deben huir de él como de la peste.

Nacido en Ohio y criado en los alrededores de la industria del motor, fue un ingeniero malo, un mad doctor al estilo de Lex Luthor.

Corría el año 1921 y nuestro pequeño malvado trabajaba para la General Motors Research Corporation en Dayton, Ohio, cuando descubrió que añadiendo un componente de su invención a la gasolina de los coches, se reducía considerablemente la trepidación y el traqueteo de los motores. Ese componente fantástico no era más que el plomo tetraetílico (o tetraetilo de plomo, que es lo mismo). Aunque el plomo se conocía desde hacía mucho y se sabía que era malo, pero malo de cojones, se usaba para infinidad de cosas en los años 20: latas de conserva, depósitos de agua, tuberías, tubos dentífricos, insecticidas.....y es que encima, resultaba tan barato de fabricar! que era imposible resisitirse.

 

Así que en 1923, General Motors, DuPont y la Standard Oil de New Jersey formaron la UTE Ethyl Corporation para fabricar el aditivo a base de bien. Eso sí, lo llamaron etilo, que sonaba mejor que plomo.

Los trabajadores del sector pronto empezaron a acusar los efectos del contacto con el plomo: temblores, confusión mental, delirios, sordera, insomnio, insuficiencia renal, ceguera, cáncer... Por supuesto que las fábricas encargaron y pagaron estudios y análisis que demostraban que el plomo era inocuo,  así que se siguió fabricando como si nada. Incluso nuestro antihéroe realizó numerosas demostraciones públicas y ante los medios en las que se exponía al plomo, lo tocaba, lo inhalaba y sonriendo, aseguraba que era inocuo, aunque por dentro, se cagaba.

Así, mientras unos decían que era malo y otros que era bueno, Thomas Middley jr se hizo multimillonario.

 

Un día, mientras tomaba un daiquiri en su piscina le dieron la mala noticia de que un primo suyo había tenido un percance doméstico con una nevera que había explotado. Estamos en los años 20 y los gases que hacen funcionar las neveras domésticas (en EEUU claro, porque aquí ni habían) son tóxicos, inestables e inflamables y eran frecuentes los accidentes. De modo que recordando que él era ingeniero se puso a darle vueltas al asunto hasta que dio con un tipo de gas que era seguro: estable, no inflamable, no corrosivo y además respirable. Acababa de inventar los clorofluorocarbonos o CFC.

 

Rápidamente estos gases se integraron en la vida cotidiana de occidente: aires acondicionados, neveras, pulverizadores, inhaladores, desodorantes, etc. multiplicando por mil los ingresos de nuestro malo..... hasta que alguien se dio cuenta de que tenían una pequeña pega: acababan con el ozono atmosférico. Y además acentuaban (acentúan) el efecto invernadero: una molécula de CFC es 10.000 veces más intensificadora del efecto invernadero que una molécula de dióxido de carbono. ¿Qué les parese amigos?

 

A causa de su contacto con el plomo durante tantos años, el tejido cerebral de Middley quedó seriamente dañado (el plomo es neurotóxico) y su capacidad motora fue atrofiándose cada vez más hasta que quedó postrado en la cama.

 

Como seguía siendo ingeniero, inventó una máquina automática a base de correas y poleas para levantarse, incorporarse y sentarse con una cierta autonomía.

Un buen día de 1944, cuando su asistente fue a despertarlo por la mañana, lo encontró en la cama, enredado con las correas, muerto y estrangulado por su propio invento.

 

La naturaleza es sabia y se autorregula.

 

 

 

 

MONDO BLOGGO

 
 .....¿¿Y QUE EL 99% DE LOS BLOGS SON TODOS IGUALES Y IGUAL DE MA LECSRITOS??.....

Fiestas de Verano

Ya es algo tangible e inexorable: el verano se acaba. Como decía Little Tony en su canción, la fine d’agosto, serà la fine de tutto. Pues entonces, menos mal. Ya apetecía un poquito de temperaturas suaves y noches fresquitas.

Septiembre, septiembre, mi més favorito.La rentrée (para los que se fueron) y el fin del infierno canicular, para los que nos quedamos.

Ahora a volver a la carga, con las energías renovadas y la piel morena y dispuestos a aguantar por lo menos hasta el verano que viene.

 

El verano que resién acabó ha resultado ser un verano insulso, como casi todo últimamente, plagado, eso sí, de eventos festivos y actos lúdico-culturales para consumo masivo y relleno de programas de fiestas para disimular. Los ayuntamientos y la empresa privada compiten por ocupar la mayor cantidad posible del ocio de los ciudadanos, no sea caso que con tanto tiempo libre les dé por hacer cosas raras. Los festivales de jazz, las filmotecas de verano, los ciclos de música sacra, alternan con las carreras populares, las verbenas, las torturas a animales, los torneos de juegos de mesa, los concursos de paellas....

 

Las fiestas populares en los veranos de España

 

El desfase.-

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de fiestas populares? Puede que uds. estén pensando en la que se pegaron Gallardón y los suyos la noche del 27-M, o en la que se metieron los jóvenes de NNGG en un barco pagado por el erario público con destino a Ibiza para manifestarse a favor de la piscina de Pedro J. Pero no. No hablamos de esas. Hablamos de esas otras fiestas que durante los meses de verano azotan España entera y que son manifestaciones y expresiones de la idiosincrasia de un pueblo que ha padecido y sufrido mucho en esta vida, pero que aún siendo recio y viril, le gusta la diversión sana.

Porque vamos a ver, ¿qué hay de malo en arrojar una cabra viva desde lo alto de un campanario? Sí, sus razones tendrán (sin duda un día hace muchos años, el pueblo, harto de los abusos y mangoneos del cura lo arrojaría desde lo alto del campanario. Para conmemorarlo, en lo sucesivo se prefirió lanzar un chivo, símbolo del anticristo)

Claro que con la cantidad de fiestas que se basan en el maltrato a los animales, si todas simbolizan la rabia del pueblo contra la tiranía, qué historia más negra y más triste deben de haber tenido los españoles y qué malos gobernantes.

 

Frente a estas fiestas tristes y oscuras, y que tanto chocan con lo políticamente correcto de la España del s XXI, están por otro lado las fiestas de carácter ancestral, herederas de los misterios de lo sobrehumano, de los mitos y leyendas de cuando éramos apenas unos simios emergidos de un plato de sopa: los solsticios, los equinoccios, las hogueras, subirse a un palo a por un jamón (luchar por el alimento), etc... Estas fiestas, que se dan en todas partes, fueron convenientemente cristianizadas para que los españoles las pudieran disfrutar en su justa medida y dentro de un orden; así las Fallas, fueron en honor a San José, los encierros de Pamplona, en honor a San Fermín, la noche más corta del año, en honor a San Juan, y así con casi todas. Nacían así las fiestas patronales, y se colocaba de paso un elemento de mal rollo en lo que hasta entonces era la juerga del año: procesiones, via crucis, romerías, etc... y los quintos ahí, llevando al santo en andas tambaleándose, borrachos.

 

Por lo visto, para que la gente se divierta, y en especial la muchachada, hay que hacer fiestas que sean guapas y a lo bestia. A la gente cuando está de vacaciones en verano en el pueblo lo que le gusta es hacer el burro. Y que nadie les moleste ni se queje, que para eso estamos en fiestas. Por eso, muchas de las celebraciones que en el pasado eran algo pintoresco y como de antropólogos, hoy son fenómenos mediáticos que agolpan a multitudes y corresponsales de los cinco continentes.

 

Veamos dos ejemplos:

 

A mediados de los años 50 del s XX, un grupo de jóvenes de la bonita localidad de Buñol (Hoya de Buñol, VLC), seguramente quintos, o músicos de la banda, almorzaban fraternalmente en un bar del pueblo. Tras trasegar de valiente, y con los modales toscos pero francos, qué caray, de los jóvenes en la España rural de entonces, empezó un inocente lanzamiento de comida, como el que todos uds. han practicado en más de una ocasión. Por lo visto se lo pasaron tan pero tan bien, que al año siguiente se repitió el almuerzo con todo el mundo ya riéndose esperando el momento de poder tirar el trozo de pimiento frito al hijo del capataz. Al final, acabaron habiendo dos bandos que preparaban el acto y se lo pasaban pipa. La gente del pueblo iba a ver cómo aquellos zánganos almorzaban después de venir de borrachera de la Zurra de Requena. Poco a poco, la anécdota pasó a ser noticia curiosa, y después fenómeno de masas. Hoy en día, a fuer de ver la Tomatina por tv, es la fiesta más conocida fuera de sus fronteras. Participan miles de personas. Hay trenes especiales que llevan turistas tomateros. Se habilitan párkings para turismos. Se agota el tabaco en las máquinas. No se puede ni andar por la calle. Es imposible hacerse con un sitio cerca de la calzada para ni siquiera ver cómo otros se lanzan tomates. Todos van a empujones. Todos van sudados. Y sin camiseta. Es un milagro que no haya desgracias. Los camiones vierten al suelo toneladas y toneladas de tomate de buena calidad. Las casas ponen plásticos en las fachadas. Algunos clavan tablas de madera. En algunos balcones hay cámaras y periodistas japoneses y australianos. Hay MILES de personas en cuatro o cinco calles estrechas. Es un desfase.

 

La Zurra de Requena es igual, pero aquí lo que se reparte es directamente vino excedentario de la cosecha del año, en unos tractores-cuba. Los jóvenes, los mayores, hasta los niños, desfilan por las calles según un itinerario establecido, acarreando botellas, garrafas, vasos o cualquier cosa que sirva para contener líquido. Hordas de borrachines desfilan por las calles como zombies buscando su fluído vital. De toda España acuden sedientos. Los tractores van parando en los sitios establecidos y los de las cubas abren los grifos y llenan los continentes sin mirar a quién. Mientras se trasiega, y para amenizar la espera hasta el siguiente punto de avituallamiento, los recios ciudadanos de Requena han tomado la costumbre de lanzar agua desde los balcones a los bebedores. Los hay que la tiran con palanganas, pero los más la tiran con manguera como bomberos de Baco.

Es de ver cuanta holganza procura el lanzarse agua en tiempos de sequía.

 

Como consecuencia de semejante cogorza, pues se pueden imaginar. Se reparten toneladas de vino. Todo huele a vino. Hay meadas y vomitonas por todas las esquinas y yo llegué a ver una vez a una pareja de adolescentes arrodillados en el suelo en medio de un enorme charco de vino comiéndose la lengua, empapados y todavía con trocitos de tropezones de las vomitonas sobre sus camisetas. Amor sellado con vino no me convino.

 

Actualmente, la Zurra se celebra la víspera de la Tomatina, así que cualquier bruto que se precie de desfasarse como nadie en verano, tiene la obligación de asistir a ambos dos, el uno después del otro, y volver en septiembre al tajo para contar a los compañeros lo bien que se lo pasó buscando sitio para aparcar en Buñol y lo bonito que es el casco antiguo de Requena, aunque no recuerde nada de esa noche.

Los que escribimos esto que uds. leen, que hemos hecho el doblete en más de una ocasión, podemos dar fe de que se trata de una experiencia extrema que pone al límite la capacidad de aguante de cualquier humano medio. Vuelve uno como aturdido de tanta fiesta y tanto sindiós, aunque sin saber muy bien si se ha divertido o no.

 

 

La fiesta cultureta.-

 

Pero junto a estas fiestas tradicionales, frescas y cachondas, los ayuntamientos con un mínimo de decoro, programan, junto al concurso de Miss Camiseta Mojada, algún ciclo de música clásica en algún lugar emblemático del pueblo, como la ermita. Y si no lo hay, pues en el siempre socorrido y nunca bien ponderado Multiusos, recién inaugurado por el Ministro del ramo, el Director General, el Presidente de la Diputación, el diputado autonómico, el alcalde y el representante local en la sexta edición de Operación Triunfo. A estos conciertos no va nadie del pueblo y todos son de fuera. Y si van son cuatro: el maestro de la escuela, en su papel de humanista ilustrado heredero de los maestros republicanos españoles, su mujer, un inmigrante de alguna república ex-soviética que trabaja en la construcción y el concejal, que en el descanso, se va.

 

Si el responsable de la programación, por el contrario, es aficionado al jazz, no tengan duda de que en el pueblo habrá festival de jazz. Y si el presupuesto lo permite, habrán figuras internacionales, de ésas que cobran una pasta. En estos conciertos resulta muy difícil aparcar, porque los aficionados se enteran y acuden desde sus lugares de veraneo con el coche para ver, que sé yo, a un Herbie Hancock por 10 euros, y colapsan las calles del pueblo.

En cambio si la ciudad es importante y dispone de un enorme presupuesto, lo que hará será externalizar la gestión del festival, cediéndolo a una empresa privada que se encarga de las contrataciones, pero también de fijar los precios de las entradas, abonos, etc... Resultado: los conciertos del Festival de Jazz de VLC se hacen en el Palau de la Música (municipal) pero no salen por menos de 50 euros. Bueno, también hay otros resultados. La densa red de contratas, subcontratas, autónomos y free-lances que operan en esos ambientes hace muy difícil para la oposición y para la opinión pública, conocer el estado exacto de las cuentas municipales: en otras palabras, ver en qué se ha ido la pasta.

 

Pero bueno, si el festival es un éxito, y sale en la tele autonómica, y a la gente le gusta, y los tenderos de los alrededores están contentos, pues adelante. Y que no falte, oiga!

Al fin y al cabo, de lo que se trata es de cubrir un expediente que justifique los gastos de la concejalía y un mediano programa de actividades, y de entretener a la chusma para que estén distraídos y si puede ser, que les vuelvan a votar en las próximas elecciones.

 

Los macrofestivales de música moderna.-

 

Un capítulo aparte merecen los festivales de música, que proliferan como las medusas en el Mediterráneo, para beneficio de la tropa. A decir verdad, los macroconciertos veraniegos se merecerían todo un post específico, pero no va a ser el caso. Lo que empezó como una cosa muy moderna y como de avanzados, ha acabado convirtiéndose en un must en cualquier ayuntamiento que se precie de estar al tanto.

Y la chispa que prendió esa mecha fue, sin duda, el Festival Internacional de Benicàssim.

 

El FIB, que a mediados de los 90 irrumpió en la árida escena española, muerta a base de indie, encendió las luces de la modernidad e iluminó a los jóvenes españoles que por fín podían hacer lo que en otros países europeos: juntarse con mogollón de jóvenes más, irse unos días de casa en cámping, fumar canutos, ligar y ver buenos conciertos. El FIB, al principio, era una cosa como más de enteradillos, de gente con gustos abiertos y eclécticos, de estudiantes y gente que estaba en el rollo de la cultura de club: música electrónica, chill out, drogas sintéticas y mucha fiesta. Hoy en día, la peña va hasta de despedida de soltero (verídico)

 

Las condiciones de los primeros FIBs eran infrahumanas: Para empezar, su ubicación no era la de hoy en día. El recinto de conciertos estaba en el velódromo de la localidad. El cámping estaba bien lejos y los árboles eran tan pequeños que no daban sombra (los acababan de plantar). El Euromed pasaba regularmente a sus horas a toda velocidad y con gran estruendo a pocos metros del camping y la gente lo saludaba desde las tiendas. El calor era insoportable.

El cámping secundario, para cuando se llenara el primero, era directamente, un campo de fútbol de tierra. Ese fue el cámping que se arrasó durante el transcurso de la 3ª edición, que vieron estos ojitos en el año 97. Les cuento.

 

Durante la tarde del sábado, los cielos se abrieron y fue como si los siete mares se precipitaran sobre nuestras cabezas. Llovió como en Macondo. Los coches se movían solos por las calles empinadas. Los rayos caían en pleno casco urbano. Y en el recinto de conciertos, pues se pueden imaginar... la hecatombe. Se desprendió parte del escenario principal (sólo había dos) y se suspendió el Festival.

Pero lo peor fue para los que estaban en el camping, descansando, o a lo suyo. Literalmente el agua se llevó las tiendas. Se lo llevó todo. El campo de futbol donde estaba el camping se inundó como una piscina. Y los que estaban allí tuvieron que dormir en el polideportivo. Y Canal 9 haciendo sangre en los telediarios, y nuestras madres, acojonadas porque no sabían nada de nosotros (¿se imaginan? ¡No teníamos móviles!!! Y la tormenta cortó la línea telefónica normal.)

La verdad es que fue una gran putada. La organización, para compensar la pérdida ofreció un descuento a los que compraran las entradas al año siguiente, solución a todas luces, insatisfactoria, y que no se daría hoy en día ni de coña.

 

Lo cierto es que al principio, no había infraestructura para acoger a los miles de jóvenes que acudían al FIB. En la 3ª edición fuimos 13.000 abonados. Y en el recinto había 13 duchas. 1 para cada 1.000. Te tenías que pudrir de asco y de calor en la tienda hasta que te ibas a ver los conciertos. La gente se duchaba (con jabón) en las duchas de la playa. Y oías los comentarios de la gente que decía, joder, éstos, pobrecillos, están allí metidos muertos de calor y tienen que venir aquí a ducharse. O te ibas al estanco y había una cola que daba la vuelta a la manzana y cuando te tocaba, veías que la dependienta era una anciana de 90 años que se movía despacio y no llegaba a los estantes. Y no le quedaba de nada, claro. Y la gente del pueblo, ahí, aguantando la cola que le decían :¿qué, señà Paquita, como está la cosa, eh? y la vieja decía ai, que anem a fer?

 

Hoy en día todo esto es difícil hasta de imaginar. Se cuida al cliente de manera exquisita. El FIB ahora da gusto y es el mejor festival del mundo. Hay todo tipo de comodidades y actividades paralelas. Las zonas ajardinadas disponen de sillones, para echarse de puta madre. Hay pantallas gigantes por todas partes. Está bien señalizado y coherentemente. Hay cientos de miles de puestos de avituallamiento y no hay que sufrir colas. Pero si hasta hay todo un entramado de pequeñas cañerías que lanzan agua vaporizada para mantener una agradable temperatura ambiental. Un microclima!! Como el Papa.

 

Pues así, aprendiendo poco a poco, los organizadores se van curtiendo y consiguen convencer a las administraciones para que ayudaran en algo que deberían haber promovido. Los reparos iniciales a albergar a una muchachada, en principio temible, se disiparon cuando los balances de cuentas demostraron lo lucrativo que podía resultar apostar por un tipo de público que no era tan alborotador y que se dejaba mucho dinero en el pueblo. Los guiris, además,  venían a carretadas. Y lo alquilaban todo. Y llenaban hoteles, pensiones, hostales del pueblo y sus alrededores (y de casi toda la provincia) Enseguida aparecieron patrocinadores privados. Una marca de cervezas bautizó al FIB con su apellido. En toda Europa se ofertan vuelos baratos y caros para traer chavales de todo tipo. Claro, aquí, entonces pasa lo mismo que con la Tomatina: se masifica, y es un desfase.

 

Y ya no van sólo los freaks con gafas de pasta que oyen música rara en inglés. Ahora que todo el mundo lleva gafas de pasta, todo el mundo ha ido o va a ir a Benicàssim, aunque le importe un pijo la música. Para los ingleses, es su Shangri-La. Claro, que los platos fuertes de los carteles siguen siendo las estrellas del rock anglosajón, con el grupito británico de turno revelación del año/sucesores de los Beatles.

 

O sea, que ahora el FIB es tan grande y tan bueno, que hay oferta para casi todos los gustos, aunque dentro de un orden, lógicamente. Se puede flipar con la gente y olvidarse del sol y dejarse balancear por el buen rollo, viendo grupos alucinantes que uno pensaba que jamás podría ver. Aunque sea a las cinco de la tarde, como Os Mutantes. O descubrir esa maravilla que te deja noqueado a las ocho de la tarde, en el segundo día de FIB que ya vas así como un poco obnubilado, cansado del día anterior y con mogollón de paranoias, y ves a un adolescente que con una guitarra más grande que él grita y toca como un pequeño demonio, haciéndote bombear la sangre más rápido de lo normal, porque el tío tiene cuarenta minutos y quiere tocar el máximo repertorio posible y que los 5.000 ó 6.000 o más que tiene delante se compren sus discos o se los descarguen de internet. Y cuando te levantas para aplaudir y quitarte el sombrero, preguntas al de al lado qué quién es ése, y te dice OJGHERSALLERNCHE y tú alucinas. Sacas el programa de mano para buscarlo (y el excelente librito, que te jode toda la noche en el bolsillo, porque te lo quieres guardar) y lees SONDRE LERCHE, de Noruega. Y flipas.

 

Pues eso. Lo que les decíamos hace un rato: que ahora raro es el pueblo de este viejo País largo y estrecho (en realidad de toda la vieja piel de toro) que no tenga su propio festival de rock temático.  Los hay para todos los gustos: electrónica, melendis-manuchaos, ye-yés (...ahhhh, Gijón...!!!) de rock duro (bueno esto ya no se llama así, sino heavy, metal, trash, hardcore) donde actúa la legión de bandas patrias que cultivan el género y alguna estrella extranjera en decadencia (alguno de los Scorpions o la Bon Scott Band) para dar fuste.

 

El festival señero de este género es el Viña Rock, en Villarrobledo, Albacete, donde se ha consolidado como un referente nacional e internacional, aunque este año creo que cambia de ubicación para ir precisamente.....a Benicàssim, JAJAJAJAJA, ¿es que no había otro sitio?

 

El Viña Rock ha permitido a miles de jóvenes del interior que se asomen a la modernidad europea a base de bolsito en bandolera y gafas de pasta junto a botas militares y camisetas y bermudas negras. Y que el moderno de Aldea del Rey que en su vida ha hablao con una guiri, porque no la ha visto, pueda por fin poner en práctica sus rudimentarios conocimientos de inglés. Y es que ahora los chavales van a los festivales de música a lo mismo que iban antes a la mili: a salir y aprender. A divertirse y formarse.

 

Otro festival que nos gusta mucho es el FRA de Alaqüàs, donde la gente vota a lo largo del año por internet para pedir a sus grupos favoritos. Y dura dos días (sin alojamiento) y es absolutamente gratis. Allí hemos visto a Jon Spencer, Teenage Fanclub, Atom Rhumba, Rhinocerôse, Asian Dub Foundation, Mercury Rev, Maximo Park, y mogollón más, por el morro.

Y siempre con la carpita del Controla Club que te analiza las muestras de droga para que te envenenes con conocimiento de causa.

 

Bueno, pues por el momento lo dejamos aquí porque si no, esto va a ser interminable. Ya seguiremos con el tema del festivaleo y las manifestaciones extremadas de cultura popular exacervada en otra ocasión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  


Lou Christie

 
 

Saludos cordiales a nuestros fenomenales lectores! Hoy les vamos a hablar de un personaje que ha marcado un antes y un después en la línea vital de quien esto escribe. Si amigos, hoy les vamos a contar la historia de un hombre nacido por y para la música. Que tuvo conciencia de ello desde bien pequeñito y en pleno apogeo del rock and roll. Que tuvo la cintura necesaria para triunfar en un mundo lleno de competidores y que cuando lo hizo, supo adaptarse y superar la famosa invasión británica (invasión pacífica, se entiende: la de los Beatles y otros fenómenos britpops) reconvirtiéndose en un entertainer de largo recorrido que aún hoy, tiene la agenda llena de giras y actuaciones all around the world.

 

Fieles a los principios fundacionales de este blog, que se rigen por el único e inamovible gusto de su autor, hoy descenderemos hasta las fértiles llanuras de Pensylvania para presentarles a Luigi Alfredo Giovanni Sacco aka Lou Christie.

 

Un personaje del que nunca se ha sabido nada (aquí) pero que ahora, gracias a internet, podemos saberlo todo sobre su persona, vida y milagros después de todos esos años en los que lo único que podíamos hacer sus seguidores era encerrarnos en nuestra habitación para oír una y otra vez sus discos mientras nuestras madres lloraban creyéndonos perdidos para siempre al oir su falsete al otro lado de la puerta.

Lou Christie es, ya lo verán, uno de los fenómenos músico-sociales más hermosos de la cultura popular euroamericana. Oigan si no sus canciones. Pero si no tienen tiempo, ni ganas, y se conforman con leer unas cuantas generalidades sobre su enorme figura, entonces, pasen y lean.

 

 

Lou Christie: I was a Teenage Creature.

 

Pantalones ajustados; ojos salvajes; morritos carnosos; hipidos estroboscópicos; misterio; exotismo; existencialismo juvenil y mucha pupita ahí fuera. ¿De dónde emergió esta bestia sensual que humedeció las sábanas de las adolescentes norteamericanas durante más de una década casi sin frotar?

Pues ni más ni menos que de la muy tranquila y rural villa de Glenswillard, cerca de Pittsburgh, en el estado de Pensylvania, en 1943. Sus padres, (transterrados desde Italia y Polonia respectivamente tras la II guerra Mundial) dispuestos a devolver el favor que les había dado la Tierra de la Oportunidades,  tuvieron seis hijos para entregar a la patria en caso de que hubiera otra guerra. De todos ellos, Luigi Alfredo Giovanni sería el segundo. Afortunadamente, sus inclinaciones vocacionales y sus aptitudes pegaban más para el campo del artisteo que para el campo de batalla. Ya desde muy pequeñito, LC mostró interés por la música. En las celebraciones familiares, la música siempre estaba muy presente: las polkas y las mazurkas que cantaba su madre mientras amamantaba a su prole y las tarantelas y ninne nanne de su padre cuando se emborrachaba y todos juntos añoraban la vieja Europa que aún echaba humo de sus escombros. Esta familiaridad con la música popular le permitió actuar con brillantez en todas y cada una de las fiestas de fin de curso de su High School, donde llegó a dirigir el coro, demostrando gran talento.

Sin embargo, llegó 1957 y claro, ya se sabe, el rock and roll, Elvis, Marlon Brando... en fin. Que nuestro chico se volvió un tipo duro que quería triunfar y con apenas 14 años forma con su hermana un grupo llamado los Crewnecks. Con más entusiasmo que otra cosa, entre el director del High School y el cura católico de su barrio (que seguramente estaba allí para lo mismo que están siempre los curas en todas partes: para fisgar y vigilar) les organizaron una prueba ante la radio local que se llevó a cabo en la mismísima parroquia.

Tras la poco gratificante experiencia de los Crewnecks, Lou cantó con los Classics y después lideró a Luigi & the Lions, que llegaron a grabar y tuvieron una respuesta tibia de ventas.

En esta época y en este marco incomparable de América Rural y Parroquias Católicas, Lou conoce a una persona que hará que su vida cambie. Como pasa de vez en cuando en la historia, dos personalidades juntaron lo mejor de cada una en un sólo proyecto y a partir de ahí la historia dio un vuelco y todo cambió para ellos. Y no me estoy refiriendo a que tuvieran un hijo. La relación profesional y personal que se entabló entre Lou y esta persona es un misterio todavía hoy, en estos días de ADSL y supervelocidades, pero sus frutos son los discos y las canciones de la mejor etapa de Lou Christie.

 

 

Si hoy es lunes, Twyla Herbert es la respuesta

 

Durante las sesiones de prueba (o como se diría ahora, de cástin) en su parroquia, Lou conoció a Miss Twyla Herbert, una gitana treintañera que tocaba el órgano durante las misas y que había ido allí para dotar de fondo sonoro a las pruebas de voz de Lou. Entre ellos se estableció de inmediato una química especial. A pesar de que le doblaba la edad, Twyla y Lou congeniaron de inmediato (no nos atrevemos a decir que hubo sexo porque no lo sabemos)

El-chico-tímido-y-retraído-aunque-con-un-gran-potencial-si-lo-sacamos-del-pueblo se entendió a las mil maravillas con aquella gitana bohemia que echaba las cartas en las ferias locales y a la que todo el mundo miraba raro.

Una noche de octubre del 62, Lou se presentó ante Twyla, que estaba preparando la cena para sus churumbeles en el carromato. “Tengo algo, creo” y le mostró cuatro lineas que había garabateado en una servilleta. Como Lou no sabía música, Twyla tradujo las notas al pentagrama sentada en su viejo piano hasta las tantas. De esa sesión con olor a cena y los hijos de Twyla corriendo y molestando por toda la estancia, surgió lo que todos uds. conocerán a partir de hoy como The Gipsy Cried, el gran clásico de LC que sorprendió a todos por su abundante uso del falsetto. Un falsete que se mete hasta la médula y que roza a veces el límite de lo grotesco: The gipsy cri-yi-yi-yi-yiii-a-a-a-a-aied.

La grabación original del temazo, y la distribución, corrieron a cargo del sello Co & Ce, y nada más salir, fue directo a las listas de éxitos locales en Pittsburgh. El single se lanzó con el nombre artístico de Lou Christie, para sorpresa del propio cantante, al que no gustó nunca el nick. Los cazatalentos del sello Roulette, que estaban ojo avizor, captaron el potencial de la bonita canción ($$) y adquirieron los derechos de distribución del tema para el resto de los states. Lou quiso aprovechar la ocasión para convencer a los jefes de Roulette de que distribuyera el disco con su nombre original, Luigi Alfredo Sacco, pero éstos se negaron alegando que les daba risa.

La distribución y la respuesta del público fueron de sensación. La problemática juvenil desde un punto de vista de pantalón ajustado. Las jovencitas  enloquecían ante aquel falsete de eunuco. El desconcierto inicial: ¿quién es eso que canta esa cosa? Incluso un locutor radiofónico llegó a presentar a Lou como la nueva cantante negra de moda, imaginando que esos gritos sólo los podía dar una mujer.

Su siguiente éxito, Two Faces Have I catapultó a LC directamente a la Liga de la Estrellas Mundiales. La canción estaba sostenida por el ritmo de un címbalo que marcaba una cadencia muy ska, como protoreggae, que hoy, no tanto, pero ENTONCES, epató, y mucho. Aires orientalizantes y semi místicos pero de tradición High School y doo wop.

El tercer single que lanzó Roulette, Summer Snow, pasó sin pena ni gloria, pero entonces llegó How many teardrops? Y lo puso todo otra vez patas arriba.

 

LC está viviendo un dulce momento de gloria gracias al éxito de los temas compuestos a dúo con Twyla Herbert. ¿Qué misterio, qué conjuro, qué alquimia confluyen en esta extraña pareja surgida de la América Cerearícola para captar como nadie el espíritu juvenil y el drama cotidiano de millones de teenagers en el mundo? Quizá este sería un buen tema para el programa de nuestro fenomenal compañero Iker Jiménez ¿En qué marmita se cayó de pequeño Lou Christie para estar dotado de esa voz prodigiosa, que canta en guapo cuando canta normal y rompe cristales cuando lanza el falsete?

El caso es que tanta belleza no cayó en saco roto y como no podía ser de otra manera, Dick Clark (del que tantas veces hemos hablado ya en este blog) le fichó para su show itinerante American Bandstand, que recorría los states de parte a parte y era retransmitido por TV. Durante esa gira, Lou compartió asiento en el bus con Diana Ross durante 72 días. ¿Se imaginan a las estrellitas de ahora haciendo miles de kms. en bus, con actuaciones todos los días y un programa de TV exclusivo en abierto y para todos? Yo tampoco.

 

A principios de 1965, cuando Lou estaba en la cresta de la ola, todo el día tomando piña colada, triunfando donde iba, disfrutando del stardom, llegó el Tío Sam y le dijo I need You. Y así, durante seis meses el pobre LC estuvo en la reserva, preparándose para matar comunistas y rusos.

 

 

 

Has tenido suerte de llegarme a conocer/ a nadie le gusta nacer para perder

 

 

Tras la desaparición forzosa (como a Elvis), y en un momento en que había saturación de estrellas, la mayoría de ellas, efímeras, tuvo que venir el señor Bob Marcucci a reflotar la carrera del astro. BM era una especie de rey Midas del pop. Bajo su amparo surgieron multitud de artistas (los más famosos en España, Fabian y Frankie Avalon, seguramente) que tuvieron grandes momentos de gloria comercial pero con poco sustrato. Me explico: Bob sabía encontrar talento donde apenas había un erial. Lo mismo podía ver a un grupo a capella en una calle del Bronx y fichar a alguno de sus miembros como podía quedarse prendado de algún surfista en Malibú al que luego le fabricaban una imagen y un estilo. Para él, para triunfar en el pop sólo había que desearlo. Cualquier chaval jovencito y bien parecido, a poco que supiera contonearse y seguir el ritmo con los dedos era susceptible de convertirse en estrella Marcucci. Lógicamente, no nos resultaría extraño que Papito Marcucci pidiera algún favorcillo a sus guapos protegidos a cambio de mantener esa misma protección. Esto aún pasa, no se crean que es algo antiguo.

A estas estrellitas, normalmente de existencia efímera, se les llamó los teen-idols, un subgrupo dentro del rock and roll que merecería toda una serie de posts específicos. De momento resumiremos diciendo que los teen idols de entonces eran algo parecido a los triunfitos de hoy (aunque salvando las ENORMES distancias musicales): chavales que no quieren currar, que en sus casas les dicen que cantan muy bien y que se presenten a ver qué pasa. Bob Marcucci recogió a Lou Christie (que según las fotos de la época estaba para comérselo) según salía de la Caja de Reclutas y le preparó el regreso.

  

Bajo el manto protector de su nuevo manager y siguiendo sus consejos, Lou se mudó a Hollywood. Allí, entre el lujo y el confort de la enorme casa de Bob Marcucci en Sunset Boulevard, donde, ejem, vivían, Lou decidió sacudirse las briznas de heno que aún le quedaban en el traje de pana comprado en el store de Glenwillard para entregarse a la vorágine de plaser y bonvivantismo alambruscado que todos uds. se pueden imaginar: fiestas con piscinas, modelos en bikini, boas de plumas, enanos y gladiadores....Todo un mundo que le abría multitud de posibilidades (artísticas, se entiende)

El sol de California sentó bien al latino de Pittsburgh y así, en pocos meses, Lou ya tenía preparadas cuatro composiciones nuevas. Con las notas bajo el brazo (no había unidades de almacenamiento USB) Lou voló a NY para reunirse con el productor y arreglista Charles Calello.

 

Durante las sesiones en NY, Lou deslumbró al veterano Calello. Sus nuevas canciones destilaban un sonido nuevo, refrescante, al tiempo que mantenían la esencia existencial de LC. La primera de las canciones se grabó con un piano introductorio y con profusión de timbales y todo tipo de instrumentación, al estilo del muro de sonido de Phil Spector. La percusión apoteósica recrea el efecto del trueno: Lightin’ Strikes llegó al #1 en los states el 19 de febrero de 1966, el mismo día del 23 cumpleaños de Lou Christie.

La estructura del tema era un tanto extraña para la época, como las de Love: intro, estrofa, estribillo y estrofa final, todo ello con abundantes cambios de ritmo, con instrumentos poco usuales y cambios de tempo inesperados. Para los oídos de hoy en día, acostumbrados a todo tipo de sonidos y descargas, pueden parecer normales, pero entonces causaron furor.

 

 

I wanna be the leader, the leader of the group.

 

Mientras LC golpeaba en lo más alto de las listas para la MGM, su antigua compañía Co & Ce aprovecha para rescatar un tema que tenía grabado y no había publicado (bueno, eso lo hacen todas las compañías) Outside the Gates of Heaven. La canción, grabada tres años antes no se parece en nada a Lightin’ Strikes, pero es muy parecida a sus otros dos hits anteriores, The Gipsy Cried y Two Faces, tanto en la estructura y el tema como en la manera de cantar: falsete rabioso, sensualismo desparramado sobre la alfombra y lagrimas juveniles vertidas en vano ante el retrato de la amada.

 

Aprovechando el desconcierto que genera una canción de LC en 1966 sonando como si fuera de 1963, y con otra del mismo año 66 sonando como si fuera del futuro, el sello Colpix publica un álbum y un single que se había grabado en 1964. Asimismo, se reeditaron o publicaron por primera vez algunas de las grabaciones de los Classics.

 

De esta misma etapa forman parte los temas Trapeze y Crying in the Streets, que imita el sonido de una jungla, una cosita que pusieron muy de moda los Tokens con su Lion Sleeps tonight, pero con el toque bizarro de Lou Christie que imita con su falsetto el chillido de los monitos. Como él mismo explicaba en la revista Blitz: cualquiera que haya estado alguna vez en la calle 42, en NYC, se dará cuenta de cómo la canción trata de reflejar el ambiente de la jungla. La gente allí vive como los animales. Crying in the streets refleja la decadencia de esa zona. Fin del entrecomillado.

Crítica social y testimonio de la Otra Cara de América. La América de los guetthos y los barrios degradados que se sumergen en la suciedad y la violencia mientras La Otra Mitad celebra con champán el apogeo de una economía especulativa y criminal y las victorias militares de los states sobre el Orbe Mundo.

 

Rhapsody in the Rain fue su cuarto millón de ventas y tuvo el dudoso honor de ser censurado en el País de las Libertades por parte de uno de los oligopolios más poderosos de la distribución de la información. El Director de Programación de la WLS, Gene Taylor, escribió en la prestigiosa revista Time que la letra de la canción sin ninguna duda se sabe de qué habla: encuentro sexual en un coche al ritmo de los limpiaparabrisas.  La letra original de la canción sólo decía We were makin’ out in the rain, pero hubo de ser cambiada por la igualmente sosa We fell in love in the rain. En cualquier caso, y como de costumbre, lo peor de la canción no estaba en la letra sino muy probablemente en la mente del censor, que al oir el agudo falsete de LC tal vez rememoró las humillaciones a las que fue sometido durante su cautiverio en aquel campo de prisioneros en Japón: una sesión de bukkakke con un batallón de castigo japonés en las letrinas de un campo de concentración es algo que debe marcar. Y mucho.

 

En 1967 LC firma con Columbia. Allí sigue trabajando con Calello como productor y arreglista habitual. Su siguiente single Shake hands and walk away crying, inspirada en el Romeo y Julieta de Tchaikovsky, era una pieza juvenil con formato de pequeño concierto que salió al mercado con toda la maquinaria de la Columbia trabajando a tope. Incluso se grabó un video de promoción que se proyectaba en los cines antes de las pelis, algo que no era muy usual en aquella época. Como los video clips de los 80 o los videos que uds. se downloan de la red. El tema fue un gran éxito y para el siguiente trabajo no quisieron cambiar la fórmula: Painter estaba inspirado en Madame Butterfly, de Puccini, pero tan sólo llegó al #81.

El ambiente de libertad y revolución que se vivía en todo el mundo, también en los States, con la Nación del Islam, Las Panteras Negras, las feministas, los pacifistas, el Che Guevara y Ho Chi Min , Bob Dylan, los Byrds, el Move on Up, son el caldo de cultivo para himnos como Self expression. Una oda a la libertad individual y artística, saludablemente imbuída de antimilitarismo que reflejaba el ambiente de protesta de los sesenta con esos aires folkies como de pandereta y todos ahí, bailando.

Tras este hit y entre unas cosas y otras, LC aún tuvo tiempo para publicar Back to the days of Romans, una gloriosa canción de amor en el contexto de la muy democrática y pacifista Roma Imperial.

 

 

 

Sugar, pa-pa-pa-pa-paaaa-paa/ aaah, honey, honey

 

En 1968 Lou conoce a Neil Bogart, un hombre de música que tras una breve carrera como cantante, fundó el sello Casablanca Records (Bogart, Casablanca, ¿lo pillan?) y tras pasar por Kameo Park Way, fundó Buddah Records. Con este sello consiguió sus éxitos más notables así como la definición de un estilo propio edulcorado, un sub-genero conocido como Bubble Gum Pop o sonido Chicle. Música sencillita pero bonita, con grupos divertidos que hacían el mono en TV.

Tras dos primeros singles sin éxito, Lou arrasó en los top ten con su mega-hit I’m gonna make You Mine, donde un LC desatado da rienda suelta a su falsete más grotesque ataviado con un chaleco que deja al descubierto todo el esplendor de su pelambrera torácica (más bien parece una moqueta) mientras baila en lo alto del trampolín de una piscina de lo que parece ser una residencia para la Tercera Edad de Cuarta Categoría.

Con el éxito en su nuevo sello, volvieron a aparecer las tijeras del censor, y no era para menos: los meneítos de LC durante sus interpretaciones superaban en sensualidad a los de Elvis, que además, ya los hacía de manera mecánica pero es que LC es puro erotismo. Vayan, vayan a Youtube.

Total, que durante la emisión del show de Joey Bishop en la ABC-TV, los enérgicos movimientos de la pelvis de un LC hiperhormonado provocaron la reacción de los WASPs más pavisosos. ¡Qué gente! Y siempre igual....en fin.

 

El tema es un buen ejemplo de ese sonido que describíamos antes y que los connaisseurs llaman bubble gum. Y aquí, si me lo permiten, haremos un inciso para explicar rápidamente de qué hablamos cuando hablamos de música chicle, para que se queden con la peña luego al contarlo, o tengan de qué hablar cuando intenten ligar con alguna turista de Minnesota este verano.

 

Veamos: Los críticos más críticos dicen que el bubble gum directamente no es música de verdad. Todo lo más, un producto manufacturado y listo para la venta, pero no sólo de la música, como sería lo lógico, sino con todo un aparato de merchandising de apoyo (chicles, cromos, separadores, coleteros, helados, material escolar, cigarrillos, etc...) que a veces salían al mercado antes incluso que los propios discos. La imagen de los artistas estaba fuertemente comercializada. 

En lo tocante a la música, el bubble gum sería algo así como una mezcla destilada de rythm and blues y doo-wop, pero con aires de rock bufo-novelty. A menudo las letras son incomprensibles o infantiloides (Wooly Bully de Sam de Sham & the Pharaos o Tutti frutti, de Little Richard podrían ser antecedentes)

Paul Anka, Fat Boys, Bill Halley, Impressions, Isley Bros., Lovin’ Spoonful, Curtis Mayfield, Ohio Express, Sha na na o los Tokens son algunos de los muchos artistas que han grabado para Buddah, pero el primer grupo de sonido BG estricto fueron Jerry Kasenetz & Jeff Katz, músicos y productores autores de A little bit of soul, que popularizó Music Explosion en 1967. En el 68 hicieron Yummy Yummy Yummy que fue #4 con Ohio Express (la pinchó Ordovás en Benicàssim este año) Todo este estilo ha pasado más o menos a la historia, y en España, como de costumbre, ni nos enteramos. Pero en 1969 pasó algo y esto seguro que les suena: Jeff Barry recibió el encargo de poner música a la serie de dibujos animados Los Archies, que era la gran bomba para la TV de esa temporada, y Jeff Barry compuso ni más ni menos que la archi-famosa (perdón por lo obvio) Sugar, sugar, que uds. seguro conocen. Pues bien, la serie tuvo TANTO éxito y la sintonía se hizo TAN popular que se hubo de reclutar a cuatro jovencitos para hacer el paripé y decir que ellos eran los Archies y hacer galas y vender el single pero a base de bien. Lo mismo pasó con los Monkees: un grupo formado a partir del casting para actuar en una serie de TV.

Muchos artistas que hoy nos gustan han mamado el sonido BG y eso a veces se les nota. El propio Joey Ramone definió a la banda de Queens como una nueva banda de sonido bubble gum pero con dientes. Jackson 5, Leif Garret, Gary Glitter, Bay City Rollers, Bananarama, Kylie Minogue y hasta Olivia Newton John o Abba han tratado de dotar de una pátina de respetabilidad el género, pero no hay forma: se les nota. Están edulcorados. Son chicle.

 

Bueno, pues como les decíamos, tras esta necesaria aclaración, el tema I’m gonna make You mine, llegó hasta el #10 en USA y #2 en UK y le llevó de nuevo de gira por toda Europa Occidental. Volvía estar en el candelabro.

 

En 1969 apareció en el Top of the Pops de la BBC e incluso conoció a la Princesa Margarita durante el Festival Benéfico Save Rave Royal Charity Show.

El siguiente single Are You Getting any sunshine lo pueden uds. ver en Youtube, donde un LC totalmente traumatizado pugna por salir del armario mientras su yo varonil marca paquete y se contonea sosteniendo sobre su cabeza un Stetson estratégicamente colocado con aire casual. Como Brad Pitt en Thelma y Louise.

En esa misma línea alambruscada, She Sold Me magic fue un exitazo y fue disco de oro en Japón. En el clip se puede ver a un LC modosito que sube y baja escaleras mecánicas en un mall, con aire indiferente y gafas de Elvis y canturreando despreocupado, chulescamente, cortando la pana como sólo un ídolo adolescente, un icono sessuarrrlll puede hacerlo. 

 

 

 

Country vs. town

 

 

Con su base de operaciones instalada en Londres, LC establece una serie de colaboraciones con personajes importantes en la escena europea (Tony Romeo, Elton John) y se dedica a vivir la vida loca y a alternar con la incipiente escena glam (qué gran artista glam habría sido LC) que se enseñoreaba del ambiente antes conocido como Swiging London entre 1971 y 1973.

En 1974 Lou se fue al campo, intentándolo (con un par, eso sí) dentro del muy varonil y limitado género country. Beyond the blue horizon fue el título del álbum, tomado de un viejo tema de 1930. El álbum llegó al #12 en el Adult Contemporary, demostrando que los fans de hace 10 años seguían comprando los discos de LC. El tema principal ha sido incluído en la banda sonora de más de una peli, pero la única que hemos visto todos es Rain Man (1988). Hay que aclarar que aunque no lo parezca, Lou es un enamorado del country & western e incluso ha patrocinado a la cantante Abbie Neal & The Ranch Girls, un combo de country femenino oriundo de Pittsburgh que tuvo su momento de gloria en los 50 y que acabó actuando en los casinos de Las Vegas para jubilados hasta la muerte de su jefa, Abbie Neal en 2004. No sabemos por qué, pero todo el material de Abbie Neal & the Ranch Girls puede obtenerse a traves de la web de LC.

 

En 1975, los días de LC como soltero de oro, sexualmente activo, se acabaron de un manotazo. Siguiendo el ejemplo de su amigo Rod Stewart, Lou contrajo matrimonio con la modelo Miss UK Francesca Winfield, con quien tuvo un crío y una cría (Bianca Lucía, también la pueden ver en internet: ha hecho sus pinitos como pin-up)

Entre 1975 y 1978 LC estuvo alejado de la industria musical, no sabemos si tal vez desquiciado por la falta de sueño debido a la paternidad, o como dicen otros, tratando de deshabituarse de cosas, y se puso a currar de incógnito de camionero y repartidor. Se lo pueden imaginar en la cabina del camión, con el volante forrado de peluche rosa, los dados colgando del espejito interior, la música de Frankie Valli en la radio y el pecho lobo al descubierto....diosssss qué horror!

El compromiso social de LC se reafirmaba después de esta muestra de valor: ¿a cuántos famosos se les ocurre coger unos guantes y ponerse a currar cuando su momento de gloria ya ha pasado?

 

Así que la década de los 70 acaba con un LC de incógnito, viviendo en UK, currando y curándose, suponemos que para volver a reengancharse en los 80.

La galería de imágenes de su web oficial nos deja epatados al ver el cambio radical que ha operado la imagen del astro. Y no nos referimos únicamente a que se dejara coleta o se pusiera hombreras, con ese aire de galán ochentero entre Richard Gere de joven y Rob Lowe, es que sencillamente, su cara cambió. Sin solución de continuidad, de repente toda su expresión, sus facciones cambian y dan paso a un nuevo Lou Christie. No sabemos si este cambio fue consciente, merced al bisturí del cirujano, o se debió a un accidente, o fue simplemente el uso y abuso de la necia droga lo que le dejó tan tocado. Pero lo cierto es que da un poco de repelús ver al pobre LC, acabado, pero esta vez, ya para siempre, en su supuesta galería de fotos con famosos en la que los famosos posan, sí, pero él siempre aparece en la foto así como de casualidad, o saludando desde un extremo, mientras Prince y el Principe Alberto saludan a la cámara con un cubata en la mano.

Los 80 sólo permiten a Lou actuar en los circuitos de revival y oldies, donde sin embargo, no debía pasarlo mal con todos sus viejos amigos de antes: Earl Speedo, Brenda Lee, Lavern Baker, Little Eva, Leslie Gore, los Mystics...enfin, ya saben...todos los que no ganaron dinero suficiente para retirarse o estaban arruinados.

 

En 1999 y seguramente influído por el éxito que estaba obteniendo Tom Jones,  grabó el primer álbum con material nuevo en mucho tiempo. El tema estrella, la aburridísima Pledging my Love, una balada romántica y sentimentalista repleta de tópicos y lugares comunes del universo del rock para teenagers: el viejo Lou llega a su hometown rural y mientras pasea por entre los campos de panojas va recordando los buenos viejos tiempos de la era IKE hasta que llega al fatídico lugar en que un coche atropelló a su novia de entonces, que murió en sus brazos. Una auténtica Dead Song de las que se pusieron de moda en aquella época para que las chicas se abrazaran a los chicos en el drive-in y echaran alguna lagrimita, para enternecerse antes del kiki.

 

Desde entonces hasta ahora, no hemos podido averiguar más sobre su vida. Sí sabemos que vuelve a vivir en los states (en NY) y que sigue vivo. Tal vez allí sea una celebridad, o tal vez sea uno de esos patéticos participantes en shows telebasura. Si fuera español, seguro que lo sacarían en la tele para reirse de él.

 

En cualquier caso, esperamos que los que hayan leído hasta aquí hayan aprendido algo y por lo menos se descarguen algunas canciones para ver cómo cojones canta el tal Lou. Y cuando las oigan, antes de reirse, piensen en la difícil adolescencia de este cabaretbizarro y el alivio que supusieron las canciones del joven Lou Christie a la hora de conformar esta triste personalidad.

 

Sean benévolos: aunque parezcan de broma, las canciones de LC son muy bonitas.

 

 

 

 

Rod Stewart

 

 

Rod Stewart es el mostro del que vamos a hablar hoy. Al pajero prepubescente que vive la vida a tope desde dentro de un Ibiza soñando con la fórmula 1, el de los cuatro conceptos básicos y respuesta a los estímulos lumínicos, seguramente no le diga nada. (o sí: tal vez alguno se haya dado cuenta que sale una canción suya en el videojuego ese de San Andreas) Pero para los que ya tenemos una edad, Rod Stewart era el chico malo y feo que todos queríamos ser cuando lo veíamos en la tele frente a la ñoñería andrógina de Miguel Bosé y su Don Diablo. Rod Stewart además de actitud y pose, era de los que llevaba el pelo más punki de los que salían en la TV (con permiso de Alaska, por supuesto) Su célebre rooster causó furor entre l@s jóvenes de la época, y todas las peluqueras de barrio sabían hacerlo, junto a la coleta decolorada. Ahí tienen a la jovencísima Julia Otero luciendo rooster en un concurso de TV. O a Tina Turner en Mad Max.

Rod Stewart molaba. Su presencia en las pantallas de la España de la época, poco acostumbrada a actitudes democráticas, causaba división de opiniones. Pero para mal o para bien TODO el mundo conocía a Rod Stewart. Era un paradigma de macho-man, aunque muchos dudaran de su virilidad al verlo con esas pintas.

 

 

¿Pero quién es él?

 

Nacido Roderick David Stewart, Rod Stewart nació y se crió en Highgate (norte de Londres) el 10 de enero de 1945, durante un bombardeo alemán en el que un V2 borró del mapa la finca de al lado de los padres de Rod. No es por tanto, como creen muchos, escocés, al menos de nacimiento. Eso sí, su padre Robert Joseph Stewart, y sus dos hermanos y dos hermanas, nacieron todos en Escocia. Ello le ha servido para ser considerado un ídolo nacional escocés entre los escoceses y un caballero del Imperio Británico entre todos los demás. Ni lo uno ni lo otro es cierto. Porque también es un error llamar, como hacen a veces los de la tele, Sir Rod Stewart, a nuestro viejo lobo. RS aún no es Sir. En realidad RS es miembro con el rango de Commander, de la Most Excellent Order of the British Empire, orden británica de caballería establecida en 1917 por el rey Jorge V. Esta Orden del Imperio trataba de llenar un hueco en el viejo sistema de honores británico. Los militares tenían la Orden de Bath; los diplomáticos la Orden de San Miguel y San Jorge; los servidores de la Casa Real, la Royal Victorian....pero, ¿cómo honorar a los miles de ciudadanos y ciudadanas que lo dieron todo por la patria o despuntaron con heroicas individualidades durante la I Guerra Mundial? ¿Cómo reparar a esos veteranos que volvieron con los nervios destrozados por el gas mostaza de la Batalla del Somme? Con la medalla de la Orden, se trataba de contentar a las miles de viudas del Imperio que por lo menos así, tenían algo para empeñar. Ese es el caso de RS. Como Commander de la orden, RS aún no tiene derecho al título de Sir delante de su nombre. Para acceder al ansiado nick, hay que superar primero el grado de Knight Commander y luego, el de Knight Grand Cross, que es ya como el Gran Arquitecto pero en mostro.

 

 

Pero volvamos al meollo del asunto, que si no, nos despistamos y después no sabemos ni de lo que estábamos hablando. Tras una infancia, suponemos que de hambre y zapatos de tierra en el Londres devastado de la postguerra, Rod como todos los jóvenes británicos de la era pre-rock and roll, quiso ser futbolista. Y como Julio Iglesias, lo consiguió, llegando a jugar en el Brentford, un equipo del oeste de Londres, donde según cuentan, ponía más empeño en las celebraciones de las victorias (y de las derrotas) que en la disciplina estrictamente deportiva. A base de festejar y de rumbear por todos los pubs de los suburbios londinenses, Roderick se aprendió cuatro acordes con la harmónica y cuatro canciones de broma que sus amigos le pedían que cantara durante las borracheras, para reirse de su voz aguardentosa.

 

 

Living la Vida Loca 

 

En el Londres de la reconstrucción y las ayudas norteamericanas, con un clima de crecimiento económico sostenido y con ganas de pasarlo bien después de la contienda, el mundo hizo...¡POP! y el joven Rod, harto de los sinsabores de la liga suburbial londinense y sudando sólo de pensar en buscarse un curro decente, se enroló en el grupo de titiriteros ambulantes del cantante folkie Wizz Jones, que recorría Europa con sus músicos al estilo de los cómicos de la legua medievales. Sin duda buscando los paraísos soleados de la Costa Brava (donde Georgie Fame marcaba estilo en las boîtes) el grupo de Wizz Jones llegó a España (¡la España de entonces, ojo!) y en menos que canta un gallo, las autoridades franquistas los detuvieron y deportaron aplicándoles la Ley de Vagos y Maleantes.

Así que en la primavera de 1962, y de vuelta en Londres fundó (con otros) el Ray Davies Quartet como cantante, aunque su peculiar timbre de voz y sus modales de sheep-shagger le provocaron pronto la marginación dentro del exquisito grupo de los hermanos Davies, que por aquel entonces estaban a punto de convertirse en los Kinks que todos uds. conocen. Ahí es nada. Como dato escabroso apunten que en estos años de disolución y hippismo, nació la primera hija de Rod, Sarah, fruto de un romance con la estudiante de Arte Susan Boffey. Cómo estaría la cosa para que sus alocados padres pusieran a la chiquilla en adopción, pasando a ser poco después Sarah Thubron Streeter.

 

En 1964, se unió a Jimmy Powell and the Five Dimensions como cantante y harmonicista. Durante una de sus actuaciones, que habitualmente terminaban convertidas en orgías busking (la vertiente británica de las performances) Long John Baldry (que ya tenia una cierta fama y estaba introducido en los círculos blueseros y folkies) le echa el ojo y le propone ingresar en los Hoochie Coochie Men, con los que grabó el single Good Morning Little Schoolgirl. Con personal de los HCM, más Julie Driscoll (¡!), Brian Auger (¡!¡!) y Rick Brown (...), Rod funda los Steampacket, que giraron con los Walker Brothers y los Rolling Stones en el verano de 1965.

 

Se pueden imaginar las juergas en los camerinos y en el todo Londres con semejante caterva de seres humanos juntos (y en ocasiones revueltos) comiéndose el mundo con veinte años y ya trabajando de lo suyo. La escena británica está que se sale y la propia BBC emite un documental  dedicado a la subcultura mod, al Londres de los Beatles, los Kinks, el Scene y el Flamingo, que vieron millones de jóvenes y en el que se referían a Rod Stewart como Rod the Mod, apelativo que le sería aplicado con benevolencia durante muchos años, y aún hoy, de forma simpática.

Los Steampacket se disolvieron en ácido (jejeje) a principios de 1966 y Rod el Inquieto montó Shotgun Express, con Peter Green y Mick Fleetwood (sí,sí, el de Fleetwood Mack), que sólo editó un single.

Con las tablas que iba cogiendo el mod angloescocés y su interesante círculo de amigos y conocidos, pronto se une al Jeff Beck Group, con Ron Wood, Aynsley Dunbar y el propio Jeff Beck que había estado en los Yardbirds. Su álbum Thruth, de 1968, fue un éxito a ambos lados del Atlántico y ahí es donde empieza la vorágine de giras, rock star way of life y bonvivantismo que convierte a nuestro ídolo de hoy en una fiera de la fiesta, de la droga y el sexo; en un mostro hortera y bizarro pero con un toque hooligan y campechano que lo hace irresistible. Rod Stewart sí, con mallas de cebra y camiseta ajustada con un pañuelo fucsia hasta el suelo; pero también Rod con la cara lavada, con la camiseta y la bufanda de los Celtics de Glasgow mientras sostiene en sus brazos tatuados una pinta con sus amigos de antes.

 

El éxito de Truth se vio seguido, a mediados de 1969, por el de Beck-Ola, su siguiente trabajo. Pero las tensiones surgidas de las fuertes personalidades de los miembros del grupo y el clima general de hyppismo anarca que convertía cualquier acto creativo en efímero e irrepetible por definición, acabaron por liquidar el grupo a finales del año.

En 1969 Steve Marriot abandona Small Faces (Dios mío, ¿se dan cuenta de la gran cantidad de personalidades arrolladoras y de genios monstruosos de la música que estamos citando y que vivieron, trabajaron y se divirtieron juntos en un período tan breve de tiempo y en un espacio limitado como el Swingin London? Y que además de todos estos, también estaban los Beatles? Es que es muy fuerte. Luego la gente dice que los de OT tienen buena voz.) Rod Stewart y Ron Wood entran en el grupo. En 1970, su álbum de debut, First Step no llegó más que al #119 de la Billboard. En ese mismo año, la banda australiana Python Lee Jackson (no confundir con el grupo de disco-samba bufo brasileño Lee Jackson) le invita a grabar con ellos el tema In a Broken Dream en 1970. Rod acepta gustoso porque en Australia hay una tradición de muy buen rythm and blues y pop garajero que había conseguido éxitos mundiales como el Friday on my mind, de los Easybeats, que enlazan por via fraterna con los AC/DC, y porque los australianos y los escoceses se llevan bien, que caray! Por su colaboración Rod recibió como pago un par de fundas para los asientos de su coche.

 

 

 

dressed to kill: rooster & skirt

 

Su siguiente trabajo, Gasoline Alley, salió directamente con el nombre de Rod Stewart, así, como solista, aunque entre el personal se encontraban todos los miembros de los Faces. Hay rock, hay psicodelia, hay delirios folkies de bosques encantados y hadas; hay blues, hay un tema de Bob Dylan y otro compuesto por el propio Steve Marriot y Ronnie Lane; hay otro de Elton John (Country Comfort) y hasta el Cut Across Shorty, que popularizó Eddie Cochran. El álbum llegó al #27.

 

En 1971, sale Every picture tells a story, con el hiperclásico Maggie May, que uds. habrán oído de pequeños, con sus padres en Benidorm. Una canción por cierto, que salió disparada al #1 simultáneamente en UK y los states. Una canción que figura en el Rock and Roll Hall of Fame entre las 500 canciones que dieron forma al r’n’r. (Por cierto, y para los completistas, RS tiene dos canciones más en esa curiosa lista) Maggie May arranca con unos acordes de mandolina que bien parecen extraídos de una jarcha o romance medieval, en esa linea folkie tan guapa, aunque luego se rellena con un sencillo set semiacústico que incluye un sutil órgano hammond.

De las que le gustan a Carlos Tarque.

Mientras tanto, los Faces dan salida también a su incontinencia artística y publican su segundo álbum Long Player en 1971 y ese mismo año publicaron A Nod is as good as a wink...to a blind horse, que contenía el Stay With Me que fue un top 40 en los states.

 

1972 fue un año de giras agotadoras desde lo más alto de la cresta de la ola. La carrera de Rod en solitario despuntaba más y mejor que la de Rod como miembro de los Faces. Así sacó el álbum Never a Dull Moment con numeros 1 en UK y los states. En este álbum está la versión de Twistin the night Away, el clásico del semidiós Sam Cooke y que uds. habrán escuchado, aunque tal vez no lo sepan, si vieron de pequeños la película El chip prodigioso, en la que un  Dennis Quaid miniaturizado, era introducido en el torrente sanguíneo de un joven nerd en un torpe remedo de Viaje Alucinante.

 

En 1973, los Faces publican Ooh La La, que sería su último trabajo, y tras un año y pico de giras para la promo, deciden liquidar la banda en 1975, tras haber sido #1 en UK y #21 en USA. Con la desbandada, Ron Wood se uniría a los Stones y Rod se dedicaría de lleno a su loca carrera en solitario.

 

Rod seguía siendo un artista de la escudería Mercury, y por razones contractuales de ésas que hay que tener porque si no todo esto sería un caos, estaba obligado a publicar al menos un álbum más. Smiler salió a finales de 1974, y aunque fue #1 en UK (otra vez) está considerado su álbum de los 70 más flojico.

Tras obtener la libertad artística, fichó por Warner, donde Rod se convirtió en una superestrella mundial del macarreo puta y la lycra.

 

En 1975 y tras disolver los Faces, Rod se larga a los states, en parte para poder seguir tirándose a Britt Ekland (Diossss, la segunda mujer de Peter Sellers, la modelo sueca; ¿la han visto alguna vez? Busquen su imagen en su buscador favorito y verán) y en parte por sus problemillas con el fisco británico, tan implacable con sus súbditos artistas. En los states descubre un way of life más acorde con sus gustos y sus recientes aficiones. La ciudad de Muscle Shoal, cuna del sonido del mismo nombre inspira su primer trabajo facturado en las colonias: Atlantic Crossing. El primer single, Sailing, una versión de los Sutherland Brothers, fue número uno directo en UK, y aún hoy sigue siendo el single más vendido de Rod en el Reino Unido. El estilo de Rod se va haciendo cada vez más reconocible, personal e intransferible. En sus álbumes se alternan los baladones lentos ésos que le salen de las entrañas del alma, con las piezas más animadas de corte roquero. Una de amor y una de guerra.

 

En 1976, ve la luz A Night on the Town, con una portada que reinterpreta El baile en el Moulin de la Galette, que pintó Pierre Auguste Renoir en 1876. El primer single que se extrajo del álbum, Tonight’s the night, copó las listas de singles americanas y australianas. El álbum llegó al #2 del Billboard y le reportó a Rod el primero de sus discos de platino. El disco incluía una muy desgarrada versión de The first cut is the deepest, el tema de Cat Stevens, que fue número uno en 1977, justo la mismita semana que los Sex Pistols lanzaban God Save the Queen. Hay quien dice que el single de los Pistols en realidad vendió más que el de Rod, y que la censura lo encubrió para no animar aún más a los jóvenes airados punkies. A nosotros, en cambio, nos gusta más pensar en lo divertido que debió ser en aquel año el mero hecho de escuchar la radio.

En 1978 sale Foot Loose & Fancy Free, que alcanza el #2. Rod ha descubierto el maquillaje. Su extravagancia se acentúa. El glam está pegando fuerte y está haciendo mucho daño. Si encima se combina con el súper sonido de Filadelfia y de divas como Donna Summer, el resultado puede ser estremecedor: Da You Think I’m Sexy? fue el primer single de Blondes Have More Fun...or do they?, que fue #1 directo y vendió más de 4 millones de copias. De ése seguro que se acuerdan porque uds. ya andaban por ahí pegándose cabezazos contra los muebles mientras sus madres lo escuchaban por la radio una y otra vez y el ABC clamaba contra el ídolo chulesco y hormonado, tachándolo de afeminado y corruptor de las esencias patrias que tan bien encarnaba, que sé yo, Miguel Gallardo, o Pablo Abraira. Los detractores decían que era una canción machista, egoísta y de tono menor. El propio Rod nunca se la tomó demasiado en serio. Tal vez por los problemas legales que le supuso el contencioso con el astro brasileño Jorge Ben Jor. Al parecer, el autor de Mas que nada, había editado un álbum en 1972 titulado Ben en el que había una cancioncilla llamada Taj Mahal que fue un éxito relativo en Brasil ese año. Pues bien, si escuchan una detrás de la otra oirán como son...iguales. El propio Jorge Ben se dio cuenta de este simpático detalle y no tuvo más mala leche que denunciar al pobre Rod, que vio como los pérfidos tribunales internacionales daban la razón al artista en vías de desarrollo frente al depredador colonialista blanco. Rod, en un gesto de generosidad impropio de los de su sangre, donó todos los royalties que había obtenido con el tema a la UNICEF, hala!, para que digan. Que a él el dinero le daba igual. Que lo hacía por la fiesta...

Con los pies un poco más en el suelo, después de este feo asunto, Rod decide poner un poco de orden en su vida y toma por esposa a la que hasta entonces sólo se tiraba: la mujer del actor George Hamilton, Alana Hamilton. La cruel Alana abandonó al galán otoñal y se fugó con el rufián de las mallas. Su matrimonio duró cinco años, los suficientes para que nacieran Kimberly y Sean Stewart. De éste último hay que decir además que a los 26 años se convirtió en una celebridad al participar en el reality show Sons of Hollywood, en el que los participantes, (todos hijos de famosos), deben demostrar en directo que son capaces de encontrar curro y valerse por si mismos en un entorno que en principio, les margina por el hecho de ser ricos. Si quieren distraerse un rato, visiten thecheappop.com y verán las fotos del mostro. JAJAJAJA.

 

Los años-muerte, this is a man's world 

De manera que tras el affaire Jorge Ben, y recién estrenada la paternidad en la década de la hombrera y la coleta, Rod da un giro hacia posiciones nuevaoleras con el álbum Foolish Behaviour que reforzó con la presencia de sintetizadores en el siguiente de 1981, Tonight I’m Yours, que sencillamente, volvió a ser platino.

Los locos ochenta, tan excesivos en casi todo dieron la puntilla a un ser ya de por si exagerado como Rod el antiguo Mod. Su afición por los coches es bien conocida. Rod posee uno de los 400 Ferraris que fabricó el propio Enzo Ferrari y en su colección hay vehículos top-luxurious de casi todas las marcas. En 1982, cuando se disponía a subir a su carísimo Porsche que se encontraba aparcado en Sunset Boulevard en la ciudad de Los Angeles, un conductor loco le pasó por encima. Según las fotos de la época, no se le deshizo el rooster.

Los locos ochenta no empezaba bien y ese ambiente como de Miami Vice, de laca y poliéster debía deprimir bastante a quien fue patrón del swinging london. Los ochenta eran más para divertirse que para trabajar: eso se notó en sus trabajos posteriores. La crítica especializada coincide en señalar que los discos publicados por Rod en los 80 no son precisamente los mejores de su carrera. Entre 1982 y 1988 sólo obtuvo tres top 10, aunque el álbum Camouflage fue #1 en UK.

En 1983 Rod vuelve a casarse con la modelo Kelly Emberg, una guapa tejana rubia que es como una mezcla entre Françoise Hardy y Dolly Parton, ya saben, ...así como le gustan a él, siempre rodeado de las bellezas más exóticas y felinas. Porque ésa es otra: Rod, como cualquier ánima sublime de su tiempo, ha sido siempre un hombre muy sensible a la belleza, y siempre ha estado rodeado de guapas modelos, cantantes, suripantas y gold-diggers de todas las latitudes y colores. Lo que demuestra que no hace falta ser guapo para ligar: basta con tener un poco de gracia y la droga suficiente para ser el amo de la fiesta en tu chalet de Beverly Hills con piscinas y concursos de camisetas mojadas.

Del arrejuntamiento entre el angloescocés y la tejana nació la guapa Ruby Stewart en 1987. Yo de eso me acuerdo, de las revistas de amenidades que leía mi madre. Y así, cambiando pañales (cómo cambia el cuento!) Rod emprende la entrada en su cuarta década de éxito, tras unos años ochenta insulsos en lo musical y aberrantes en cuanto a imagen. El look RS casa muy bien con la estética imperante de los neorrománticos británicos (coloboró con Andy Taylor, de Duran Duran y Bernard Edward, de Chic) y la explotación del punk de alpargatería que se hacía, por ejemplo, en España, donde como de costumbre, la moda llegó cinco o seis años tarde. Así, en los suspiros musicales que ponían de relleno en la TV entre programa y programa, en la era Miró, lo mismo te podías ver el de On the wings of a nightingale, de los Everly Brothers, el Dr. Beat, de Miami Sound Machine, o alguna de las aberraciones de McCartney y Michael Jackson (aka Ebony & Evory) junto a la novedad de turno del astro del rooster.

En las giras, que ya han alcanzado dimensiones mastodónticas, el set (de millones de dólares) viaja en tres convoyes diferentes de manera que mientras se está actuando en un sitio, en otro están desmontando y en otro más están montando.  En 1989 actuó en Buenos Aires, en el célebre estadio del River Plate donde le vieron en directo más de 90.000 espectadores (eeeer, el aforo del estadio era de sólo 70.000) y varios miles se quedaron pululando por los alrededores sin poder entrar y sembrando el caos en la Argentina pre-corralito y post-dictadura asesina. Bigger Than Life!!

La década de los 90 arranca profesionalmente para Rod con un #2 directo: la versión del tema de Tom Waits Downtown Train, y en ese mismo año de 1990, obtuvo un #5 con It takes Two, a dúo con Tina Turner y ya directamente en ona onda AOR (adult oriented rock) de camisetas con tirantes negras y americanas blancas arremangadas. Rod ha vuelto a encontrar el amor, además. En 1990 se casa con la modelo Rachel Hunter (joder, otra modelo!) de la que tuvo dos hijos: Renée Stewart y Liam Stewart, que le alegraron un poco más la vida.

 

-"Usted tiene ojos de mujer fatal. ¿Piensa que soy sexy?"

cabaretbizarro a una topmodel en la fiesta de Prada.

 

Rod ha llegado a ese momento en la vida de todo artista en que, desesperado, trata de volver a ser ese mostro de los hits que fue, haciéndose acompañar de artistas en decadencia como Sting o Bryan Adams. Juntos, interpretaron el tema central de una peli de Los Tres Mosqueteros, que por supuesto, fue #1. Y cómo no, en plenos 90 no podía faltar el inevitable  MTV Unplugged, grabado en 1993 y en el que se hizo acompañar por su viejo colega Ron Wood y otros excelentes músicos de sesión. Entre sus clásicos revisitados y las versiones de artistas como Van Morrison (Have I tod You lately that I love You) el álbum consiguió ser #2.

Es la segunda primavera de RS. En 1994, ingresa en el Rock And Roll Hall of Fame, con ese aura de viejo superviviente con esmoquin desbrochado y canalla. En 1998 conoce a la que es su actual compañera (se casaron hace pocos meses) y madre de su hijo Alastair Wallace Stewart. La (en efecto, lo han adivinado) modelo Penny Lancaster. De verdad que este hombre no es tonto, no. La Virgen! Pero, ¿uds. La han visto? Corran, corran al Google.

Empalmado con su nueva novia, se mete en el estudio como un cosaco y graba When We Were the New Boys, su último álbum con Warner Bros. donde hace versiones de grupos británicos de moda (Oasis, Primal Scream) y juega con la nosalgia de aquellos tiempos en que Rod fue modelo de mods en los 60 y hace un guiño a los niñatos britpoperos de explotación que hicieron el agosto con la antepenúltima reedición del revival mod auspiciado por el New Musical Express y Mojo, entre otras.

En 1999 a Rod le diagnostican un cáncer de tiroides que lo deja acojonao. Un año después le operan con resultados satisfactorios, pero su voz queda dañada. Imagínense! La voz de Rod, pero encima dañada! El pobre tiene que volver a aprender (¿) a cantar y tal vez es por eso que su estilo se vuelve más suave y pausado, derivando hacia el jazz en la década que empieza.

En el año 2000, Rod abandona Warner Bros. Y ficha por Atlantic, donde publicó Human, que llegó a ser #50 en 2001. Y como pasa siempre que un artista cambia de compañía, la disquera abandonada se apresura a compilar los hits del prófugo para explotar hasta la última gota de su legado. The Story So Far: the very Best of contiene todos sus éxitos en la casa Warner. El típico álbum para regalar en Navidades y fue #1 directo en Francia, Bélgica y otros países de Zentropa y #10 en UK.

El futuro ya está aquí” pensamos cuando nos dimos cuenta, después de la resaca de Nochevieja, de que estábamos en 2001. Rod Stewart afronta su quinta (5ª) década en activo dando un giro a su carrera. El viejo roquero hace lo más decente que puede hacer. Como en el infausto programa de TV Cambio Radical, Rod, mayor, con siete (creo) hijos y algún nieto seguro, da un cambio radical y sorprende a sus incondicionales con un disco diferente. Como había hecho Van Morrison, Rod se convierte en un crooner desgarrado y revisita los grandes clásicos del jazz atemporal, los standards de los 30 y 40 en un disco de versiones con una instrumentación apoteósica y todos los requisitos. Una fórmula nueva, pero con un espectro de mercado muy amplio (prácticamente todo el Mundo Libre) porque ya se sabe que lo universal es lo norteamericano.

El Great American Songbook contiene canciones de Cole Porter, Irving Berlin, George & Ira Gershwin que son, pues muy bonitas, y que Rod las canta pues muy bien. Como la versión esa de These foolish things, que seguro que uds. habrán oído en la boda de algún amigo o familiar y que los del salón la ponen porque da un toque así como de serio y de entender de música y que queda muy bien intercalada entre el reggetón y el vallenato, mientras se toma uno un copazo en la barra libre. It had to be You, They can’t take that Away from me, son temas que reconcilian al maskachapas que viaja con su churri al mall de extrarradio en el Audi y le hacen sentir un poco más.... persona. "A mí es que me molan las baladas de jazz", y quedas como un puto amo, sensible y canalla.

El álbum es un superexitazo de ventas en todos los carrefules y grandes superficies que lo venden junto al dvd de Shreck y los libros de César Vidal.

Tanto fue el éxito de esta recopilación que rápidamente se publicó el volumen dos. As time goes by. The Great American Songbook vol.2, que fue #2 en USA, #4 en UK y #1 en el civilizado Canadá.

Al calor de este reverdecimiento, un avezado productor, Ben Elton (que ya había hecho big money con We Will Rock You, de Queen) monta una ópera-pop de esas que tanto se llevan ahora, a partir de éxitos del escocés de oro y que se estrenó el 7 de noviembre de 2003. Rod por supuesto, encantado.

Rod es presentado de nuevo ante Europa como la enésima reencarnación del crooner rat-pack y bon vivant: de Dean Martin a Tony Bennet, pasando por Van the Man et alii.

Rod vuelve a ser el mostro internacional que todos quieren. Se pasea por las TVs de medio mundo haciendo playbacks e imponiendo absurdas y caprichosas condiciones. Especialmente lamentable fue su paso por España, donde seguramente a base de engaños, o poniéndole algo en el vaso, consiguieron llevarlo al efímero Show de Flo, que se emitió en nosequé canal hace unos años. Las cláusulas del contrato eran claras: playback y nada de entrevistas.

Sin embargo, nuestro gracioso oversized no paró de anunciar durante la emisión, que en unos minutos tendríamos a Rod Stewart y que nos contaría algunas cosillas y así, como faltándose con él. Cuando apareció el astro, se limitó a ejecutar su playback mientras por el plató correteaban Flo, Miki Nadal, Corbacho y el Neng de Castefa haciendo el ganso. Cuando acabó el número Flo se dirigió a Rod para intentar sonsacarle alguna declaracioncilla, así insistiendo, estirándole de la manga y hablando en chiquitistaní y Rod diciéndole: que no, que me voy, que no y el otro: jarl! Duyuzinamsexy??? Jarl, comorl hasta que al final Rod el Hooligan, con el esmoquin desabrochado y la pajarita, le pegó una estupenda patada en el culo al capullo de Flo que todo el mundo aplaudió, abochornado. En directo y ante millones de hogares, sí señor! Que eso nunca lo sacan sus amigos ésos que hacen de buscadores de remember en los archivos de TV. Pues a ver si lo ponen.

Desde entonces hasta ahora Rod no ha hecho más que vivir la vida. Como debe ser. La serie de standards aún ha dado para un tercer volumen, Stardust. TGAS vol. 3, que volvió a reportarle un #1 en USA después de 25 años. El tema estrella del álbum: What a Wonderful World, el súper clásico de Louis Armstrong que cada equis años vuelve a ponerse de moda. Interpretado en el álbum a dúo con Stevie Wonder, es éxito seguro.  Otras colaboraciones son la de Dolly Parton, la ,ejem, guapísima cantante tejana, con quien interpreta Baby it’s cold outside. Este álbum consiguió para la estantería de Rod su primer Grammy.

En 2005 aparece el volumen 4 y de momento el último de la serie TGAS: Thanks for the Memory, toda una declaración, donde esta vez los afortunados colaboradores son: Diana Ross y Elton John. Joder! Que forma de explotar el producto!

A finales de 2006, Rod vuelve al Rock con Still the same...Great Rock Classics of Our Time destinado directamente a ser regalado a los padres pa que lo lleven en el coche. Para variar, el álbum salió directamente al #1 con la versión de la Creedence Clearwater Revival Have You Ever Seen the rain?

Desde entonces hasta ahora Rod estará haciendo sencillamente lo que le apetezca porque sí. Porque se lo ha ganao. Porque nos ha hecho muy felices (que no quiere decir exactamente que nos haya hecho reir mucho, que también) y porque ya está bien, hombre, que él no tiene que demostrar nada porque es un tío que ha tenido números 1 en la decada de los 60, de los 70, de los 80, de los 90 y de los 00. A ver quién más puede presumir de eso. Bueno sí, Tom Jones. Aquí también nos gusta Tom Jones. A ver dónde están dentro de cuatro décadas los grupitos éstos que ahora llenan el teatro movistar. O los nerds de OT. JAJAJAJAJAJAJA

 

 

 

 

 

 

 

 


gracias por venir

Alguien nos sugirió la idea de dar una fiesta para celebrar las 5.000 visitas a este blog. “La ocasión bien lo merece” me dije mientras buscaba en mi agenda el teléfono de Letizia y mandaba un fax con un pedido a Joselito. Y pensando, pensando, en la fiesta del Visitante nº 5.000 y mientras me quito las legañas tras las fiestas antes conocidas como Semana Santa (sic), enciendo el PC y observo con estupor que ya hemos superado con creces la cifra mítica. Y además, hace varios días. ¡Carambolas! C’est si bon!

 

Pues de puta madre, ya no tengo que hacer la fiesta. Mandaré una carta al gobierno sueco para que cancelen mi pedido de vodka, y menos mal que no dí un adelanto al enano que me ofreció aquel bonito número con una tailandesa y unas pelotas de ping-pong que tanto gustó a Ratzinger.

 

Pero bueno, aunque sea sin fiesta, hemos de agradecer efusivamente a los amiguetes y amiguetas que nos visitan regularmente y desde que empezamos y que son el pelotón de tropa de los lectores de este espacio, su tesón y su afán de curiosidad y de leer cosas raras. Aunque entren sólo para ver si salen en las fotos.

 

Gracias también al clásico freaky, el weirdo de toda la vida (no confundir con el friki de hoy en día que los amigos le llaman así porque lleva gafas), el que escribe una y otra vez en el Google “namoradinha de un amigo meu traducida” mientras piensa en los pasos que se va a marcar en la próxima fiesta de Juan de Pablos en su ciudad y una vez tras otra, el más famoso buscador lo envía a nuestro celebrado reportaje sobre Roberto Carlos. Sí, eso pasa.

 

Gracias también a los que nos visitan con afán informativo. Son esos que empiezan buscando alguna información sobre algo (La guerra relámpago de los nazis por ejemplo, para un trabajo de la Facu) y dando tumbos cibernéticos de aquí para allá y de link en link, acaban descargándose el disco de los Ramones donde sale el Blitzkrieg bop, porque ha leído aquí que mola mazo, descubriendo todo un mundo de sensaciones y cambiando posiblemente, el curso de sus vidas.

 

Y que no se me olvide dar las gracias a mis favoritos, los visitantes relámpago, los que caen por puro avatar y no duran ni un segundo; ésos que se meten en internet aprovechando que el aula de informática del Sanatorio está vacía; o el que aprovecha un descuido de sus cuidadores para correr al ordenador de Secretaría y escribir “mujeres desnudas colgando de cables de acero” , por ejemplo y cuya visita a la blogosfera dura lo que tarda un celador en rociarlo con spray de pimienta y volverle a abrochar las cinchas.

 

A todos ellos, gracias, porque entre todos ya somos más de 5.000.

Mis muy queridos druggos.

 

 

 

 

 

 

 

 

A por las 5.000

Venga, vamos, vamoooooooosss. Que ya falta poco. ¡A por las 5.000 visitas, mis muy fanáticos y aguerridos lectores-visitantes ocasionales! Jejeje, y esto que empezó así como de broma, y estamos ya a punto de recibir al turista nº 5.000. Habrá  que celebrarlo de alguna manera, digo yo, como hizo el Régimen con el turista Un Millón.  Me gustaría contratar a Luis Aguilé para que hiciera una canción  conmemorativa, como ha hecho con la Diputación de Castelló, pero bueno, ya veremos.
 

fuego y decibelios

                                     

 

Se acabaron ya por fin, los dos meses de invierno de la era nuclear y el primer día de marzo ha traído a VLC temperaturas estivales, como no podía ser de otra manera ahora que la acción descontrolada del ser humano sobre el entorno natural ha acabado con las estaciones intermedias. Desaparece, así, la tradicional y tan loada primavera de los pintores impresionistas, de los poetas románticos y de las alergias de mi infancia y nos metemos de lleno en el inicio de un verano que ya está siendo tórrido en pleno mes de marzo.

 

Y un año más, cumplimos con el rito purificador del fuego primaveral, que despide al invierno quemando todos sus malos rollos, pero reconvertido en fiesta en honor a San José. Son las Fallas. AAAAAAAAAARRRRRRGGGGHH.

 

Qué se puede decir de las Fallas que no se haya dicho ya? Cómo explicar al turista finlandés que no pasa nada por situarse a escasos veinte metros de 300 kgs. de pólvora, con 38ºC y comprimido por hordas humanas que sencillamente, se aplastan unas a otras mientras tratan de sobrevivir?

 

 

La víscera y la mecha

 

Las Fallas, como las corridas de toros, o el carnaval de Tenerife, son una cosa que no gusta a todo el mundo. Incluso aquellos que las disfrutan son conscientes de las terribles molestias que conllevan tal y como se desarrollan hoy en día, al margen de toda regulación y ajenas a cualquier control. El político que se meta en el mundo de las fallas para tratar de poner orden o racionalizarlas un poco será sometido a todo tipo de injurias y vituperios (ánimo Carmen Alborch). Será acusado de antivalenciano como mínimo. Hay que recordar que estamos hablando de un colectivo (los falleros) muy activo y subvencionado (casi el 80% del presupuesto municipal de la Concejalía de Fiestas) y por lo tanto, influenciable y manipulable. Están además acostumbrados a mandar (releyendo esto acabo de caer en lo mucho que se parecen las comisiones falleras y las APAS de los colegios católicos). En otras épocas más grises y más de hambre, los presidentes de algunas comisiones falleras del centro de la ciudad mandaban casi tanto como los presidentes de clubes de fútbol de hoy en día (se dedican, además, a los mismos feos negocios) En fín, que el mundo de la falla es como un búnker (el búnker-barraketa) cuya única misión es perpetuarse y dar a entender al resto de los ciudadanos que ELLOS están de fiesta y pobre del que se la quiera joder.

 

Valga como muestra la contestación y la polémica que ha surgido como consecuencia de una ley del gobierno central que limitaba el uso de pirotecnia para niños. A la alcaldesa de VLC no se le ocurrió otra cosa que gritar Pólvora para todos durante el acto de la cridà, que da paso al inicio de las fiestas. Para respaldar a su alcaldesa, los padres de niños menores, en un alarde de chulería goyesca, hicieron una demostración pública de cómo sus retoños lanzaban petardos de los gordos en plena vía como diciendo a mí me vas a decir tú si mi hijo puede tirar petardos o no. Por cierto, que un año más se pudo escuchar de boca de los miles de congregados durante la cridà ese castizo y atemporal maricón el que no bote, maricóóón el que no boteee... que tanto choca con la avanzada legislación española en materia de igualdad de  derechos. Y todo esto ante la atenta y excitada mirada de Rita Barberá, que seguramente, botó. Vivir para ver.

Sobre este asuntillo pasa como con el de los petardos: todos los años sale un@ a pedir que alguien tome cartas en el asunto ése de la discriminación por razón de  orientación sexual. Y todos los años la misma respuesta Es que es una tradición...¿No te jode? ¿Y qué? Y hasta hace cuatro días también lo era tirar una cabra desde un campanario y ahora está prohibido. Pues lo mismo. Como si no tuviéramos bastante con las tonterías nuevas que se inventan ahora, que también hemos de cargar con las que inventaron nuestros hermanos mayores, que no más antigua es esa tradición de meterse con el 10% de la población.

Todo esto se resolvería si además de Fallera Mayor, se eligiera también un Fallero Mayor. Ya verían, ya, como iban a aparecer hasta de debajo de las piedras fornidos y varoniles falleros metrosexuales dispuestos a hacer astillas la puerta del armario con tal de ostentar el muy glamouroso cargo de FM.

 

 

Eine Woche von Chaos

 

Las Fallas son así en todas sus manifestaciones: excesivas, desproporcionadas, apabullantes. Créanme los lectores de fuera de VLC que es imposible I-M-P-O-S-I-B-L-E hacer vida normal en la ciudad durante esos días aciagos.

Y uno, que ha sido joven y ha disfrutado de las fallas como un descerebrado, reconoce que la fiesta es cultura, y que el show must go on y todo eso, pero es que esta fiesta no dura cuatro días, como antaño, no señor. Hoy las fallas salen a la calle el dia 1 de marzo. La gente (los niños) tiran petardos desde que salen del colegio a las cinco de la tarde hasta que sus padres se asoman al balcón para decirles que suban a dormir a las doce de la noche. Las calles del centro, por supuesto se llenan de puestos de venta de chocolate y bunyols (como antaño, sólo que ahora los puestos son remolques de camión con sobredosis de luces y música y están atendidos, en lugar de por la clásica xocolatera  por cuadrillas de nuestros hermanos latinoamericanos) Los casales falleros cortan las calles para poner sus carpas donde los jubilados bailarán una o dos noches dificultando los accesos a los vecinos durante todo un mes y la Policía Local efectúa sus tradicionales controles de tráfico a las motos y ciclomotores a la salida de las mascletaes, para aparentar eficiencia en una ciudad que está tomada por el caos durante veinte dias. Controles que son seguidos por la muchachada con regocijo y gritos de ánimo mientras se fuman sus canutos desde la acera.

 

Como viene siendo habitual desde hace unos años, la tradicional semana fallera (que en el pasado empezaba con la nit de la plantà el día 15 y acababa con la cremà el día 19) se alarga en el tiempo hasta alcanzar prácticamente todo el mes. Ya hace unos cuantos años que el Ayuntamiento de Valencia decidió disparar una mascletà el último domingo de febrero, bien por ser incapaz de contener las ansias de caos que se apoderan de la ciudad durante tan feliz acontecimiento, bien por parecerle pocas las diecinueve que se lanzaban tradicionalmente.

Lo tristemente cierto es que nadie que viva en Valencia puede sustraerse a los efectos de las fiestas josefinas: hay lío a todas horas y gente en todas partes.

 

La modernidad y la mejora de las comunicaciones ha traído la democratización de las fiestas. Antes lo normal era que un grupo de amigos juntaran cuatro perras entre todos, después de mucho deliberar, para ir en verano a los sanfermines, y después contarlo a la peña. Y eran como los héroes del barrio, los Ulises del pueblo. Ahora, todo el mundo ha estado en todas las fiestas: la procesión de los borrachos de Cuenca, el torico de Teruel, la tomatina de Buñol o el carnaval de Barbados. Pues bien, debe de ser difícil ahora mismo conocer a alguien que no haya estado en las Fallas de VLC. Las aglomeraciones en las fallas de los últimos años han desbordado toda la capacidad de absorción de la ciudad. TODO el mundo a menos de cien kilómetros a la redonda va a VLC en fallas. Se puede decir sin miedo a exagerar que en algunos momentos la ciudad contiene tres veces más su población habitual (esto es, más de tres millones de animetes) Familias enteras que han vivido toda la vida en Chiva (pongamos por caso, a 30 km. de VLC más o menos) y que nunca habían ido a VLC, se pirran ahora por ir, aunque sólo sea a sufrir atascos, retenciones y el mal servicio de los bares del centro que cuelgan el cartel ese tan amable, escrito a boli en una hoja de libreta que reza no se sirven cafés, para que la gente cene rapidito y deje la mesa libre.

 

 

La música

 

En la película Allegro ma non troppo (Fernando Colomo, 1993) el personaje de Jordi Mollà es un músico que se prepara para una audición en Madrid a la que ha acudido desde...Llíria, ciutat de la música. Valencia, tierra de músicos. La música es fundamental en Fallas. No hay comisión fallera que no alquile los servicios de una banda de música para acompañar a sus falleras a la Ofrenda (las flores que le llevan a la Virgen) Son esos músicos con gafas de sol y, la mayoría, tambaleándose; el Ayuntamiento ameniza la espera del momento de la disparà (esos temazos de Vicente Ramírez) con su potente megafonía; los chiringuitos ofertan sus servicios en medio de altavoces sobredimensionados (todos llevan su propia minicadena con mp3); los casales y las barracas disponen de equipos profesionales alquilados o en propiedad; a los niños les montan concursos de karaoke a las cuatro de la tarde de un sábado que retumban sus alaridos por todo el descampao... En fin, que en Fallas, la música suena por todas partes. Puede parecer lógico en la tierra de la música, pero lo cierto es que la música que por lo general se oye en fallas es bien poco valenciana. Básicamente existen dos modalidades: la folklórica-tradicional (Paquito el Chocolatero, l’estoreta velleta y los pasodobles habituales) y la  machacona-súper-hit. Ya saben, vallenatos, venaos, bulería-bulerías y la novedad de turno de Alejandro Sanz o los Andilucas. Casi nada interesante, salvo los grupos de verdad que recalan en la ciudad aprovechando el tirón. Aunque esto, no siempre fue así.

Antiguamente, el Ayuntamiento de VLC organizaba unos conciertos nocturnos en la Alameda (y más antiguamente aún en la mismísima Plaza del Ayto. ¿Se lo imaginan hoy? ¿Conciertos de rock delante del Ayto. de VLC?) donde se podía disfrutar de estrellas nacionales (a veces también internacionales: yo ví una vez a Jerry Lee Lewis y otra a los Beach Boys....diossssmío....¿quién sería el/la concejal/a de fiestas? Loado sea dondequiera que esté) de manera gratuita y más o menos con un criterio no únicamente comercial: a mediados de los 90 estuvieron en los conciertos de fallas grupos como Celtas Cortos, los Inhumanos, los Rodríguez (con Julián Infante aún, además dedicaron el concierto a Bukowski, que acababa de morir), La Unión, Rosario o Revolver que estaban entonces en las cimas de sus carreras. Recuerdo que entonces la gente MATABA por conseguir un pase de backstage y codearse con Cristina Tárrega y Rafa de la Unión ahí, tomando copas.  Hoy esto también se ha devaluado. La gestión de estos conciertos se entrega a alguna emisora de radio comercial (ya saben: los 40, cadena 100, m80 y esas cosas) que traen a artistas de su escudería, o bien no se calientan la cabeza y traen a todos los concursantes de la segunda edición de OT, y sanseacabó. Además, las presiones de los vecinos acomodados que viven en las zonas más bonitas y cuidadas de la ciudad y que no les molestan los petardos, pero la música sí,  han ido alejando los conciertos del centro a la periferia hasta llegar a no tener una ubicación fija. Qué bonito! ¡Cómo promociona el ayuntamiento la música local!  Con lo bien que quedaría en Fallas un buen recital con Rafa Xambó, Remigi Palmero, Paco Muñoz, Lluís Miquel, todos ahí... homenajeando a Ovidi Montllor.

 

 

Pero no todo es malo: al final se acaban.

 

Cualquiera diría que las fallas no molan después de haber leído hasta aquí. Eso sería incierto. Las fallas molan a las personas normales mientras tienen entre 15 y 24 años, más o menos. Disfrutar de VLC en fallas a partir de esa edad entra, directamente, dentro de lo patológico. Pero cuando eres joven, las fallas son la fiesta perfecta: no hay normas ni leyes ni nada. Es la semana del caos. Es la anarquía. Pero si se pueden comprar artefactos explosivos en los quioskos que en el País Vasco te llevarían a la cárcel directamente: hay petardos de hasta 50 grs. de pólvora. Con eso se puede matar a alguien. Además, se puede beber en la calle. De hecho se bebe en la calle. Y se orina. Y se duerme. Y los camellos y dealers hacen su agosto, preparando de entrada, la Semana Santa.

En fin, que si tienes 17 años y un ciclomotor para manejarte por la ciudad de las calles cortadas y unos padres permisivos y tolerantes como los que yo tuve las fallas son una fiesta ideal. Dejando al margen a los turistas que atestan las calles, uno siempre aprovecha para juntarse con los viejos amigos y ver, al menos, una mascletà en honor a los tres o cuatro joses que uno conoce. O de ver un castillo de fuegos artificiales abrazado a una chica como en los buenos tiempos en que amé de reojo mientras el cielo se coloreaba con el fuego domesticado de los pirotécnicos, en que las noches se consumían como la pólvora y por la mañana te encontrabas una dirección de Jaén y un teléfono apuntado en un papel arrugado de alguien a quien ya jamás volverías a ver. Las fallas son una buena ocasión para que la gente joven y animosa salga a divertirse hasta las tantas de la mañana (mmm...volver a casa de madrugada, con un chocolate y unos buñuelos en la mano, y a todas partes andando...) y los carrozas con estrés se vayan a una casa rural bien lejos del mundanal ruido para leer, descansar, fornicar, o lo que sea. Además, a las fallas las precede la Feria del Libro de Ocasión, que se instala en la Gran Vía, que es más romántica y da tan buen rollo como las fallas y no hay tanta gente....

 

 

 

 

 Foto: simpático detalle fallero. Obsérvese al fondo la falla intacta.

                  

obituario con hurras

Obituario con hurras

Vamos a festejarlo vengan todos

Los inocentes

Los damnificados los que gritan de noche

Los que sueñas de dia

Los que sufren el cuerpo

Los que alojan fantasmas

Los que pisan descalzos

Los que blasfeman y arden

Los pobres congelados

Los que quieren a alguien

Los que nunca se olvidan

Vamos a festejarlo

Vengan todos

El crápula se ha muerto

Se acabó el alma negra

El ladrón

El cochino

Se acabó para siempre

Hurra

Que vengan todos

Vamos a festejarlo

A no decir

La muerte

Siempre lo borra todo

Todo lo purifica

Cualquier día

La muerte

No borra

Nada

Quedan

Siempre las cicatrices

Hurra

Murió el cretino

Vamos a festejarlo

A no llorar de vicio

Que lloren sus iguales

Y se traguen sus lágrimas

Se acabó el monstruo prócer

Se acabó para siempre

Vamos a festejarlo

A no ponernos tibios

A no creer que éste

Es un muerto cualquiera

Vamos a festejarlo

A no volvernos flojos

A no olvidar que éste

Es un muerto de mierda



Mario Benedetti
Publicado el 10-12-2006 con motivo de la feliz muerte de quien uds. ya saben.

Adios a Ahmet Ertegun


El pasado 14 de diciembre murió Ahmet Ertegun, después de sufrir una caída a la provecta edad de ochenta y tres años. El 29 de octubre, durante la fiesta de sesenta aniversario de Bill Clinton, en la que actuaron los Rolling Stones, AE tropezó y se cayó del escenario, recibendo un fuerte golpe en la cabeza que lo dejó en coma. Quince días después, su viejo cuerpo no lo soportó más y murió en el New York Presbyterian Hospital-Weill Cornell Medical Center, rodeado de sus familiares. Se iba, así, al pie del cañón, una figura esencial en la historia y la industria de la música popular del siglo XX.

Hijo de un diplomático turco, Munir Ertegun, vio la luz en Estambul, antigua Constantinopla, Turquía un 31 de julio de 1923. Cuando su padre fue nombrado embajador de Turquía en los States, en 1935, el pequeño Ahmet se trasladó, con el resto de su familia a Washington DC. Allí, en la tierra de las oportunidades, el joven Ahmet recibió una educación elitista en los mejores colegios y creció en la observancia del islam hasta que el demonio de la música (y más aún, el de la guerra) se interpuso en su camino, dando para siempre un giro en su vida.

En plena Guerra Mundial, el embajador muere, y es enterrado con honores de estado (el clima bélico lo inundaba todo de simbología nacional y patriótica) en el Cementerio de Arlington. Terminada la guerra con la gracieta de Hiroshima, el presidente Truman ordenó el traslado de sus restos de vuelta a Turquía en el portaviones USS Missouri. Desorientado por la pérdida de tamaña figura referencial, AE decide permanecer en los states, que no recibe bombardeos, y tratar de probar fortuna en la vida haciendo negocios con lo que de verdad le gusta: la música. En 1946 le pidió un préstamo a su propio dentista de $10.000 y unos meses más tarde ponía en marcha, junto a Herb Abramson, Atlantic Records.

La capacidad de trabajo de Ahmet es enorme: pone la pasta (hipotecándose como un joven de ahora) se ocupa de la administración, busca contactos, descubre talentos (y acierta casi siempre), produce, arregla y hasta compone. Es un auténtico factótum. Herb Anderson, por su parte se ocupaba más de la parte musical y técnica. Le era muy útil por tanto su experiencia como productor en el sello National, donde trabajaba. Compaginando estas dos ocupaciones, Herb Anderson se convirtió en el pilar indispensable sobre el que se apoyaba AE.

Neshui Ertegun, hermano de Ahmet, poseía una tienda de discos en Los Angeles, The Jazz Man, y tenia contactos con el mundo del bebop de la costa Oeste. Su tienda estaba dotada de un pequeño estudio de grabación adicional por el que pasaron ni más ni menos que Charles Mingus, John Coltrane, the Modern Jazz Quartet o el mismísimo Miles Davis. Desde el principio colaboró con Ahmet como asesor y ayudante en toda la parte de Atlantic que tenía que ver con el jazz.

Musicalmente, Atlantic nació en 1947 como sello independiente especializado en música negra pero sobre todo jazz y rythm and blues. Pero en 1949 Stick McGee consigue un gran éxito con la rhinestone Drinkin’ Wine spoo-dee-o-dee, que fue versioneada hasta la saciedad traspasando la frontera racial. El tema era un country and western, género más bien blanco en un momento en que la segregación racial es un hecho en los states y las listas de éxitos se confeccionaban por géneros. Este éxito hizo que Ahmet pensara en dedicar una parte de sus esfuerzos a intentar buscar un género que fuera a la vez negro pero comercial, racial pero rentable. Siempre desde una óptica independiente y como de tendencias.

En 1951 el Tío Sam se lleva de una oreja a Herb Abramson al frente y cuando vuelve en 1953 con los nervios destrozados se encuentra con su silla ocupada por un advenedizo de nombre Jerry Wexler. Abramson, desengañado y con su paga de veterano, vende su parte de la compañía por $300.000 de 1953 y se desentiende del asunto.

Jerry Wexler era un hombre de música influyente. Desde su tribuna de la revista Billboard, donde ejercía de opinador, ponía por las nubes, o a caldo, según conviniera, a las nuevas estrellas emergentes en el panorama musical. Un panorama que se pueden imaginar: el enorme tedio que precedió a Elvis, pero salpimentado de Macartysmo, integrismo religioso y apartheid. Pero Wexler tenía olfato. Un olfato que le hizo famoso por haber descubierto a artistas cuando éstos resién empesaban.

Durante los primeros cincuenta, Atlantic ya cuenta con los estudios Fame y los Muscle Shoals Sound y en su elenco de artistas están Joe Turner, Lavern Baker....RAY CHARLES....los Drifters, los Coasters, etc...En 1955 nace la primera de sus filiales: Atco Records, a la que seguirán un buen puñado de sellos subsidiarios de Atlantic: Spark Records (en la que trabajaban de sol a sol Jerry Leiber y Mike Stoller), Lava Records, 143 Records...En 1960 empieza a distribuir a Stax, el mítico sello de Menphis. AE se ha consolidado como un auténtico hombre de negocios que ha sabido llevar adelante su empresa como un self made man. Además, es turco y musulmán en el país de Malcolm X y la marcha de un millón de hombres convocada por la Nación del Islam en Washington. Y da salida a un tipo de música hecho por negros para el público negro...que compran los blancos!

Ahmet Ertegun, como Sam Cooke o Marvin Gaye, se convertía así en un digamos, pequeño problema para el stablishment. Negros orgullosos que paseaban su negritud por las orgías en la mansión de Hugh Hefner junto a senadores y jueces, donde sólo había blanquitos que los miraban como asustados.

Ahmet Ertegun es un hombre de negocios consolidado que prefería dedicarse a los negocios y al mundo empresarial y no tanto al hecho creativo en sí, de manera que encargó a dos hombre de confianza, productores y arreglistas, la creación de un sonido que fuera particular y reconocible. Es el Southern Soul, el sonido característico de Atlantic; una mezcla entre jazz-funky y soul-pop bailable que llevó el orgullo afroamericano a todos los rincones del planeta: Eddy Floyd, Barry Jones, Al Wilson....sólo de acordarme me dan ganas de bailar. Tom Dowd y Arif Mardin son los responsables de la creación y consolidación del soul negro de Atlantic como un sonido para las masas.

La música que se grababa en los estudios de Atlantic era salvaje y animal. Vocalistas poderosos y finos estilistas desgranaban sus temazos de dos minutos y medio largos en unos alardes vocales orgásmicos con el apoyo instrumental de super grupos de soul con sección de vientos, cuerdas, coros y de todo.

El olfato de AE era directamente proporcional a su ausencia de prejuicios raciales, y así, no tuvo nunca empacho en fichar a artistas blancos para Atlantic (Buffalo Springfield) rompiendo así otra rígida categoría racial. Los artistas anglosajones que grababan en Atlantic no eran melifluos como Pat Boone, sino todo lo conrario. Quizás porque sabían que iban a ser comparados negativamente con los cantantes negros, los artistas blancos lo daban todo cuando entraban a grabar a los estudios Atlantic. Es lo que se llamó blue-eyed soul, el soul de ojos azules, el gran acierto de Atlantic Records. En 1965 AE vio atónito a los Rascals (más tarde Young Rascals) en un club de Westhampton y sin dudarlo les propuso fichar. El acierto fue indudable: en tan sólo cuatro años, los Rascals habían colado 13 singles en los Top 40 y acanzaron la gloria mundial. Otro grupo que seguro conocen y que también fue descubrimiento de AE fue Led Zeppelín. Para distribuir su material AE fundó Swan Song Records. Por cierto, que fue el bueno de Jimmy Page el que anunció al mundo que AE había entrado en coma durante su ceremonia de investidura (de JP) en el UK Music Hall of Fame. Otros que pasaron por el aro de AE fueron los Crosby, Stills & Nash, que tuvieron que aceptar a Neil Young en el grupo por sugerencia del genio turco. La fama de AE como descubridor de talentos y genio de las finanzas era proverbial e incluso sus Satánicas Majestades los RRSS se plegaron a sus condiciones cuando trataban de encontrar una distribuidora para su sello independiente Rolling Stones Records, rechazando incluso ofertas más jugosas, con tal de trabajar con él.

AE mientras tanto sigue entregado a la causa del soul y ha compuesto algunos pequeños éxitos (Sweet Sixteen, Chains of Love) bajo el pseudónimo de A. Nugetre, (su nombre al revés, original, eh?) quien sabe si por humildad o para eludir al fisco y cantó e hizo coros enloquecidos en otros temas como el Shake, rattle and roll, de Big Joe Turner.

En 1967, la major Warner Brothers-Seven Arts fagocita a Atlantic, que sigue produciendo y trabajando como si nada: los magnates de WB prefieren no entrometerse en esa máquina de hacer dinero, pero en 1968 obligan a romper con Stax, el otro gran nombre del soul sureño. Jerry Wexler ve cómo su etapa ha acabado y ese mismo año abandona la compañía.

Durante los 70, y con la irrupción de la blaxploitation, Atlantic se hincha a facturar discos de consumo rápido de música soul, bailable, casi discotequera. Es el momento de Shaft, de Blackula y de los peinados afro y las solapas sobredimensionadas. Es de suponer que durante esta década AE se dedicaría a pegarse la gran vida, siempre rodeado de suripantas en bikini y de drogas de primerísima calidad, en su mansión con piscinas. AE es un hedonista, y su gran pasión, después de la música es el fútbol. Como su hermano Nashui, y como buen turco, Ahmet ama el fútbol. Es lo único que hecha de menos del Viejo Mundo. Los deportes de masas en USA son el béisbol y el basket. Para colmo, lo que ellos llaman fútbol, es algo así como el rugby. De modo que, ni cortos ni perezosos, y para darle algo de vidilla a la (suponemos) triste liga americana de soccer (que es como llaman allí al fútbol europeo) los hermanos Ertegun van y fundan el New York Cosmos. ¿Les suena? Y encima, para poner más color todavía, van y fichan a jugadores como Pelé o Beckenbauer (eso sí, en el ocaso de sus carreras). Una extravagancia digna de Michael Jackson, o Elton John.

En los ochenta, con la reacción conservadora más intransigente a los mandos del faro de Occidente por un lado y el fenómeno del hip hop y el crack por el otro, la población juvenil afroamericana se decanta hacia unas posiciones más, digámoslo así, peligrosas, y AE estaría allí, para ofrecer una salida comercial a esas inquietudes artísticas que van desde la decoración mural con pintura en aerosol, al uso del chándal como prenda prêt-a-porter.

En 1987 AE funda y preside el archifamoso Rock and Roll Hall of Fame, que tantas pasiones sigue levantando veinte años después. En 1991 el Berklee College de Boston nombra a Ahmet Ertegun Doctor Honorario en Música, sin que podamos precisar si es en reconocimiento a su vida entregada a la música, o a las aportaciones económicas que tal vez hizo a tan insigne institución.

A mediados de los 90, Atlantic poseía el 50% de la disquera Interscope Records, especializada en el sórdido sonido gangsta-rap, ya saben, la música de los delincuentes periurbanos que te pegan un tiro para robarte el reloj. Los problemas legales debidos a las protestas y las presiones de las Ligas Anti-Gangstarap (por lo visto en América hay Ligas de Madres contra Todo) que acusan a este género de incitar a la delincuencia, al uso de drogas y al sexo, acaban por aburrirlo y se pasa al grunge, que también es de guarros, pero blancos.

La historia más reciente de Atlantic Records se la voy a ahorrar. Funciona como una compañía normal, como una industria, que cuida lo que hace, que saca bonitas recopilaciones de muy buena música. Ya saben, que compra, que vende, que cotiza en bolsa....los tiempos heroicos en los que un joven turco con ganas de comerse el mundo podía hacer sus sueños realidad gracias a la música han pasado. El conglomerado de intereses económicos que rodea el mundo de la música (sobretodo las distribuidoras, que al final, entre cuatro controlan el 98% de la producción) ha convertido los antiguos estudios de grabación en cadenas de montaje donde lo mismo montan un tema soul, que un standard, que lo último de Alejandro Sanz. Y aunque siempre están los sellos independientes, de toda la vida (Stax, Atlantic, Tamla Motown, Trojan, Studio 1, relacionados todos con un género concreto) no olvidemos que siempre pertenecen a otros grupos mayores que son los que los distribuyen pero que les dejan una cierta autonomía para seguir sacando el material que por ventura, los ha hecho populares.

En el año 2000, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, nombró a Ahmet Ertegun Living Legend, título que otorga, como se pueden imaginar a personas decrépitas que pueden ser consideradas Leyendas (Muertos) Vivientes. Cómo lo verían...!
No andaría muy bien de salud nuestro llorado AE cuando tres años más tarde, la National Soccer Hall of Fame lo nombra miembro honorífico. Sin embargo, su ánimo inquebrantable y su ejército de doctores y enfermeras particulares lo han mantenido vivito y coleando hasta su postrer lamento. ¿Qué me dicen de su tonta muerte, de ese accidente fortuito, pero tan ilustrativo de lo que es una vida entregada al rock and roll y al soul? Caerse del escenario en un concierto de los Stones! Y con 83 años!! Jejeje

En fin, que no somos ná! Tanto lujo, tanto exotismo, tantísimo dinero, para acabar de esa manera tan tonta.

Cuatro días más tarde, el 18 de diciembre, Ahmet Ertegun era enterrado en el Jardín Sufi Tekke, en Üsküdar, Estambul, junto a su hermano, su padre y su bisabuelo.

Que descanse ya!


24 diciembre

24 de diciembre.....ya saben. Procuren no atiborrarse demasiado ni piñarse con el coche por ahí. No hagan caso. No malgasten. Y si pueden, oigan la Simfonia nº 1 (D'un matí, d'una nit de Nadal) de Pau Riba en el fabuloso álbum Dioptria (1978). Que disfruten. 

Jonathan Richman en Valencia (por fin el post)

 

  

Jonathan Richman ha vuelto a pasar por VLC, donde ofreció una actuación memorable en la sala Loco Club. Para los que no sepan de quién estamos hablando, JR es un comando autónomo, un radical libre que lleva ya 30 años disparando canciones bonitas directamente al corazón de sus oyentes. Para el resto del mundo, JR es simplemente el que sale en Pablo Motos con lo de vampiresada.

 

Pero ud. visitante ocasional de este blog, que se pirra por que le cuenten lo último, por estar al tanto de las cosas raras que pasan, seguramente no tenga ni pajolera idea de quien es este Peter Pan del r’n’r, este zumbao de Massachussets enamorado de España, a no ser que ud. sea de los que han descubierto a JR recientemente gracias a (o por culpa de) el programa de radio de Pablo Motos. En cualquier caso no se preocupe. Ha dado ud. con el site adecuado. Relájese, ponga algo de música adecuada (Velvet Underground, o Rosa León, por ejemplo) y dispóngase a aprender....

 

 

In the beginning

 

Jonathan Richman nació el 16 de mayo de 1951 en Natick, MS, en la costa este de los states, en el sitio en el que se juntan la cuna de la democracia jeffersoniana y las cazas de brujas de Maryland, aunque muy pronto se trasladó a Boston, que suena tan formal.

Ya de bien jovencito demostró tener un gusto precoz por el rock and roll y el lado salvaje de la vida, tal vez por vivir en un sitio tan aburrido que a la vez, estaba tan cerca de la capital del pecado que era NY. Resulta muy ilustrativo para imaginarnos la primera juventud de JR la película Pecker, del maestro John Waters: un joven con inquietudes artísticas, que se siente prisionero de su contexto social y religioso. Aunque en el caso de JR, su familia era de procedencia judía, es de suponer que el ambiente explosivo, festivo, underground de la cercana NY ejerció una poderosa atracción sobre el joven Jojo que a los 18 años empacó sus cosas y se largó a la Gran Manzana en pos de sus ídolos, la Velvet Underground. En 1969, Jojo contacta con el manager de la VU, Steve Sesnick pero este encuentro no dio los frutos que esperaban, y cabizbajo y con las orejas gachas, JR marchó a Boston, donde formó su primera banda, los Modern Lovers. En este primer grupo se encontraban Jery Harrison a los teclados (importantísimos en esta primera etapa) David Robinson a la batería (más tarde estaría en The Cars y Talking Heads). En 1972 grabaron algunas demos con Kim Fowley y John Cale en la producción y los arreglos. En estas sesiones se grabaron las primeras versiones de Roadrunner y Pablo Picasso (que aún hoy interpreta en sus conciertos), y que serían incluídas con posterioridad en en álbum, Modern Lovers, que vio la luz en 1976, cuatro años más tarde. De este primer disco se ha llegado a decir que si hubiese visto la luz en el año de su grabación (1972), la música contemporánea, tal y como hoy la conocemos, no sería la misma. En 1976 el rock progresivo y la música glam dominaban la vanguardia de la escena rock. Un año más tarde el punk aparecería como reacción a estos movimientos. Si ML hubiera sido publicado en 1972 quién sabe si el punk, en lugar de nacer en Londres, hubiera nacido en Massachussets. Canciones como Hospital, Neighborhood, I wanna sleep in your arms...llevaban el gérmen del espíritu punk: canciones cortas y rápidas, temas trascendentes y profundos, y a la vez, un espíritu juvenil que irradiaba optimismo hasta en sus momentos más caóticos.

 

El caso es que tras la grabación, JR disolvió el grupo aunque siguió girando con el nombre de Jonathan Richman & The Modern Lovers, con diversos miembros que iban cambiando con el tiempo. En esta época JR abandona los sonidos distorsionados, el alto volumen de los instrumentos eléctricos amplificados y las cosas escabrosas para dar un giro y volver a los orígenes del rock and roll primigenio, de texturas acústicas, y de hondas raíces en los 50, haciendo versiones de Chuck Berry (Back in the USA) y armonizando melodías vocales acompañado de su coro como Dion & the Belmonts, a los que por cierto, siempre reconoció como una de sus bandas preferidas. Para ilustrar esto, no hay más que escuchar The Baltimores, o Up in the sky sometimes, en la que el bueno de JR flipa mirando el cielo estrellado y viendo las nubes, los aviones y hasta los ovnis!

En 1976 se graba Jonathan Richman & The Modern Lovers  con una portada que es una foto del joven Jonathan con pelo largo que dan ganas de cogerle de los mofletes y una contraportada en la que aparece junto a la banda sentados en un sofá. No se pierdan las pintas de Greg Keranen que no tendría más de 18 años mirando a la cámara y sonriendo que parece que esté a punto de tomar la comunión y de David Robinson que mira al jefe con una mezcla de amor y deseo que yá, yá. Así vista hoy en día, parecen unos groupies de Belle & Sebastian.

Tras Rock and roll with the ML (1977) publican Modern Lovers Live, un álbum grabado en directo en 1978 (increiblemente, no viene reseñado el lugar de la grabación) pero la portada reproduce un ticket del evento y una foto del grupo con un JR errolflynnizado con bigotillo y camisola blanca anudada sobre el ombligo. En este álbum ya se encuentra alguno de los grandes clásicos que aún hoy, JR interpreta en sus directos (Egyptian Reggae) y la forma de cantar Ice Cream Man, con el final interminable que la ha hecho famosa.

EN 1979 sale Back in your Life, con una portada como de dibujo de preescolar, llena de flores, corazones, y canciones de tintes naif: Party in the Woods Tonight, en la que los animales y los monstruos del bosque, montan un botellón masivo y suponemos que ilegal en cuanto cae la noche en la floresta. En este álbum JR da una vuelta más a sus rarezas, y sorprende al mundo con la utilización del glockenspiel, un doo rag parecido al xilófono que provoca carcajadas y con el que JR se sumerge ya de cabeza en el eclecticismo total.

Al llegar los ochenta (esos que parecen ahora tan locos y tan trendies) JR se toma un descanso en el que reflexiona sobre la vida, la filosofía, se instala en un rancho en California y decide aprender español, suponemos que para poder entenderse con sus jornaleros chicanitos. Cuentan que en un viaje a Barcelona, se quedó alucinado con la existencia de los flanes (sí, los flanes) y anduvo deambulando por el Barri Gòtic pidiendo flanes en todos los bares que encontraba hasta que le dio una subida de azúcar y hubo de ser hospitalizado. Jeje. De esta época son también sus famosas declaraciones en las que renegaba de su pasado punki y del volumen estridente del r’n’r eléctrico, alegando que resultaba perjudicial para los oídos de los niños. No sabemos qué demonios pinta un niño en un concierto de rock and roll, pero lo cierto es que JR abandonó ya para siempre el sonido atronador de los amplis para tranquilidad de UNICEF.

En 1983 JR publica Jonathan Sings; en 1985 el maravilloso Rockin’ and Romance, con TODAS las canciones buenas y con una segunda incursión en el mundo de la pintura, arte que ama nuestro ídolo, el tema Vincent Van Gogh.

En 1986 publica It’s time for JR & TML, y aquí sí que ya hay que hincarse de rodillas y dar gracias al cielo por esto; It’s you es un tema que cada vez que lo oigo empezar, con esos rasgueos de guitarra semiacúsitca, tan bonita, que se ve en la contraportada, se me humedece el hocico. Just about seventeen es la declaración de principios de todo el universo richmaniano: What do numbers mean? I’m about seventeen. Como Rocío Dúrcal, JR tiene diecisiete años, y siempre los tendrá, por muy cincuentón que sea.

En 1988 sale Modern Lovers 88 repleto de temas rápidos y bonitos que se desarrollan en el escenario parsoniano de los desiertos de California que tanto gustan a Jojo (ya saben, el parque nacional de Joshua Three, la marihuana, el desierto y todo eso) En este álbum aparece con nombre propio otro de los mitos heroicos de JR: When Harpo plays His Harp, es un sentido homenaje al genial mudo de los Marx. EN 1989 aparece el disco Jonathan Richman, el negro del sello Rounder, con un JR que ríe mientras conecta su Fender nuevecita. Todo el disco está dedicado al sonido de la Fender Stratocaster al que JR se entrega con pasión. Juan de Pablos machacó este disco en el verano del 89 y quizá por eso, le tengo un especial cariño a todas las canciones, que me recuerdan siestas bochornosas a la sombra de un limonero oyendo la radio y noches de bohemia y de ilusión. (Llegados a este punto me veo obligado a hacer una aclaración que hasta el momento he tratado de soslayar: cuando digo que de un disco me gustan TODAS las canciones, en realidad no es cierto. En algunos álbumes JR da rienda suelta a su gusto por la poesía e incluye un corte que es un recitado, de dos o tres minutos (Walter Jonson en Rockin’ & romance o I eat with Gusto, Damn! You bet en éste) que así en inglés, y sin entenderlo bien, pues que está un poco como de pegote. Vamos, que son las típicas que siempre te saltas. Aunque eso sí, el resto sea para quitarse el sombrero.)

En 1990 aparece Jonathan goes country, un disco dedicado al country, con versiones muy bien seleccionadas y algunos temas suyos de siempre revisitados. En este álbum toca la guitarra el genial James Burton, que fue guitarrista de Elvis y de Ricky Nelson. Según cuentan, la mujer de JR le dijo que ése era el disco más bonito que había grabado nunca, y el pobre Jojo estuvo dándole vueltas y decidió que amaba tanto a su mujer, que no iba a publicar ningún disco más. Por esa época, JR dio su primer concierto en VLC (que yo recuerde) con una capacidad de convocatoria de poco más de 150 personas; al día siguiente, actuó en Castelló (ciudad que tiene, como Valencia, mucha vinculación con JR) con un poco menos de público (40), y al dia siguiente, en Vitoria, con 12, de los cuales 5, eran de Castelló.

Y si los discos de Jojo son todos buenos, su verdadero encanto reside en el directo, donde el ídolo habla con la gente, atiende sus peticiones y hace comentarios que desatan la hilaridad del respetable. Jonathan comulga con el público en sus apariciones en directo. Su forma de entender el entertainment es una mezcla entre el rock and roll y el stand up copmedy, si bien en los últimos años esta última acepción ha cobrado especial relevancia en sus shows. Por esa época, dio su segundo concierto en VLC. Fue una noche de abril de 1994 o 93 en la sala Garaje, de Valencia. Jejejeje. Me quedé impresionado. Literalmente, no volví a ser el mismo. Aunque ya era un fan de su música y tenia varios discos, verlo en directo me cambió la vida, yo creo. Juan de Pablos siempre comentaba que era un tipo cercano, muy humano, campechano....vamos, como un Borbón, pero en aquel concierto percibí el rock and roll. Sentí una forma de hacer espectáculo y de hacer rock and roll que no había visto nunca. JR salió al escenario, sólo, con su guitarra (entonces aún las gastaba eléctricas) y unas botas camperas que le servían para llevar el ritmo pegando fuertemente con sus tacones sobre un listón de madera que había en el suelo, como en las primitivas grabaciones de blues del Missisipi. Rock and roll primitivo en estado natural. Y cincuenta personas viéndolo y todas fans. A la segunda canción  (una versión del Twistin’ the night away, de Sam Cooke, que en la peli El chip prodigioso interpreta Rod Stewart) el bueno de Jonathan se puso a bailar, así, cogiendo la guitarra por el cuello y haciéndola bailar como si fuera una mujer, incluso se tiró al suelo e intentó algo así como break dance. Teniendo en cuenta que el único intérprete sobre el escenario era él, queda claro que la música se detuvo. Mientras él bailaba, la gente seguía llevando el ritmo con las palmas, y los que se la sabían, ejem, la cantábamos. El público empezó bien pronto a delirar con las ocurrencias del genio de Natick. Su repertorio estaba trufado de rock and roll del bueno, del que hacía entonces (Chewwing gum wrapper, the UFO man, Ice-cream man, Fender Stratocaster, Sleepwalk....) que compaginaba con alguna versión y traducción de sus propias canciones que hacía al francés (que reste-t-il de nos amours? Por ejemplo, de le fou chançant Charles Trenet) o al italiano o español. El proceso más o menos era así, Jojo cantaba alguna canción de las suyas, en inglés, y a mitad de canción se paraba y decía en spanglish “bueno, ahora quiero que oigan esta canción en italiano porque la acabo de traducir con un amigo y quiero que la oigan y bla, bla, bla”  y retomaba la canción por donde se había quedado pero cantando en italiano. Esto nos dejaba flipados porque nunca habíamos visto a ningun artista hacer nada parecido. Y encima, era gracioso.  Porque JR es un gran letrista además de un gran guitarrista, y desde que tuvo su famosa crisis existencial que lo apartó del lado oscuro, se ha instalado en un eterno estado de humor infantiloide y bonachón que nos encanta.

Pues como decíamos, en esta etapa los conciertos iban in crescendo, con un público que ya iba entregado a la sala y que aplaudía cualquier cosa que hiciera el ídolo. Es cierto que mucho de este público, ya era algo mayor (pongamos que bordeando la treintena) y que venía sobre todo para ver al antiguo lider de los Modern Lovers, pero tambien es cierto que el JR de entonces era más roquero que el de ahora.

El momento culminante de un concierto de JR en 1993 en España era cuando interpretaba Cerca, la versión española de Closer, que cierra el álbum de Rounder. El público la pedía insistentemente y a gritos más o menos desde mitad del show. En 2006, la cosa ha cambiado y lo que le pide el público hoy es que cante Vampiresa Mujer, su éxito radiofónico en España.

En 1991 Jonathan publica Having a party with Jonathan Richman, una maravilla que me costó más de un més conseguir, en un momento en que la Fnac no existía en VLC. El disco contiene algunos temas que están grabados en vivo en los que se percibe perfectamente cómo es el clima y el ambiente que Jojo crea entre él y el público, sin faltar los clásicos monólogos (1963) y los chistes que se intercalan magistralmente entre las canciones, como en When I say wife, donde compara la sagrada institución del matrimonio con las hipotecas que se firman con los bancos. Todas las canciones de este disco son bonitas, y Jojo demuestra una vez más como el rock and roll sencillo, acústico y como amateur puede ser tan trepidante y emocionante como el volumen brutal de los conciertos de las grandes estrellas. When she kisses me es una emocionante canción de amor que se pueden imaginar, y At night cuenta las emocionantes ideas que se le vienen al tarro al bueno de Jojo cuando llega la noche y se pone a pensar. En la portada, hay una bonita instantánea de Jojo carcajeándose, con un pelazo largo a lo afro ante los restos de lo que parece haber sido un bar de rednecks del oeste de los states.

EN 1992 publica I, Jonathan con el mismo éxito de siempre aunque sus seguidores iban en aumento. El disco incluía el ya clásico, I was dancing in a lesbian bar, que Jojo interpretaba desde hacía ya mucho en los directos y que cuenta la triste experiencia de nuestro héroe una noche que salió de copas y a ligar y entró en un bar porque habían muchas chicas y luego resultó que era un bar de ambiente lésbico.  Pero bueno...jejeje...a quién no le ha pasado eso alguna vez?

En 1994 y dado el éxito que tenía Jonathan en nuestro país (a saber cómo sería en otros) y animado por gente del sello No Tomorrow (CS) publicó Jonathan, te vas a emocionar, con (por fín!) todos los temas en castellano. En este álbum Jojo interpreta varias composiciones suyas revisitadas (Harpo en su harpa, No más por fun, Papel de chicle, Shirin y Farad, Reno...) y algunas canciones de la música popular hispanoamericana (Sabor a mí, Compadrito corazón) así como una Melodía tradicional Ecuadoriana (sic) y una revisión de El amor brujo, de Manuel de Falla.

Brennan Totten era el productor que durante esta época se encargó de los trabajos de JR. A mi juicio, en este álbum perdió totalmente el sentido de lo que era el sonido richmaniano que se había consolidado a lo largo de dos décadas. La producción y los arreglos pretendidamente hispanos resultan aburridos: pianos omnipresentes, arpas, aunque el verdadero encanto de este disco reside en las curiosas letras de las canciones, traducidas al español con la colaboración de su amiga Lidia Ledesma, que le dan ese toque chicano tan gracioso. Las fotos que ilustran el libreto son cuando menos, extrañas. Diríase que JR trata de lazarnos algún mensaje en clave. Su imagen por duplicado en el cuadernillo interior sosteniendo una rosa enorme nos produce una cierta desazón...los dos lados de JR? Dualismo y maniqueísmo? El doctor Jeckyll y Mister Hyde? El yin y el yan? Con mucho menos, sin duda, se puede escribir un best-seller.

EN 1995 aparece You must ask your Heart, donde JR aparece fotografiado con un gato negro! En uno de sus queridos escenarios campestres. En este disco Jonathan vuelve al rock and roll de toda la vida, aún con la rémora de los arreglos sobrecargados, pero con destellos brillantes como el tema instrumental That’s how I feel, o la versión original, por fin registrada! de Vampire Girl. Además hay una versión de un tema de Tom Waits (The Heart of Saturday Night) y otra de Sam Cooke (Nothing can change this love)

En 1996 aparece Surrender to Jonathan, y en 1998 I’m so confused. Son años de estabilidad y de giras regulares que siempre incluían nuestro país, aunque también es verdad que el público había cambiado y el actual no se mostraba tan respetuoso y condescendiente con las locuras del genio. Algunos incluso se burlaban en voz alta, creando muy mal ambiente, totalmente desconocedores de la importancia de la personalidad musical del trobador. En fin!

En 2001 se publica Her Mystery Not of High Heels and Eye Shadow, con una portada algo satánica. Jonathan vuelve a las canciones bonitas y de espíritu adolescente del pasado y rescata un viejo tema amadísimo por mí: Give Paris one more chance, donde un romántico Jonathan nos invita a descubrir los encantos de la Ciudad de la Luz de la mano de Charles Aznavour, Edith Piaf, Maurice Chevalier y los Bateau Mousse. Springtime in New York es como sus baladas infantiles de los setenta y todo el diseño artístico es naïve y como intranquilizante. Encontramos además, ahora que lo revisamos con detenimiento, que en el repertorio de este álbum, figura un homenaje a su pueblo natal: Maybe a Walk Home from Natick High School, donde rememora el camino a casa desde la escuela, como Mack y los Desertores.

El álbum contiene algo así como cuatro bonus tracks y que no aparecieron en la edición de otros países: se trata de cuatro temas grabados, como no, en castellano: Yo tengo una novia, El joven se estremece, Con el merengue y el clásico Vampiresa Mujer. El problema que tienen estas cuatro canciones son las bases rítmicas bakalas y de chunda-chunda que sin duda Jojo asocia al legado musical de nuestro país. Pero las letras son cachondísimas, como en El joven se estremece, en el que cuenta las tribulaciones de un joven al que sus amigos llevan a probar las mieles del sexo en los burdeles de Tijuana, y el pobre joven se estremece al ver a las lumis todas ahí, apoyás en el quicio de la mancebía, intimidándolo con sus obscenidades. Jojojo.

En 2003 sale el DVD Take me to the Plaza, grabado en el mítico teatro de San Francisco, con el formato actual de sus conciertos: Jonathan canta, baila, habla y toca la guitarra y Tommy Larkins, un tipo silencioso que aporrea un bombo y una sencilla caja sin inmutarse. Sí, es el que sale en Algo pasa con Mary.

 

En 2004 aparece Not So Much To Be Loved As To Love, que le permite continuar girando por Europa de manera habitual y constante. En este año, Jonathan dio uno de sus míticos conciertos en Castellón, que compartimos agasajados por Lorenzo Millo y los Chaflans (un saludo, amiguetes!) y a la salida tuvimos la ocasión (por fín) de saludar al astro y departir con él amistosamente (en realidad, casi lo atropellé con el coche en uno de los callejones del polígono donde estaba el garito, y cuando bajé a saludarlo, casi se fue corriendo, asustado)

Desde entonces, estamos esperando que salga algo nuevo a la venta, aunque he oído por ahí que ha salido reeditado el disco Modern Lovers con un montón de canciones extras que estaban grabadas y que ahora ven la luz.  Mientras tanto, seguiremos atentos para ver al ídolo siempre que no pille muy lejos, claro. El 3 de noviembre fue su última visita a VLC, en la sala El Loco y fue uno de los mejores conciertos que ha dado últimamente. La comunicación con el público fue excelente y éste se ganó con creces el calificativo de respetable. Al inicio del show, Jonathan advirtió que no se encontraba muy bien de la garganta y pidió al público que por favor, se abstuviera de fumar en lo posible... ¿Se pueden creer que NADIE fumó en todo el concierto? El público estaba entregado, todos haciéndole fotos con el móvil y cantando las canciones más recientes. Y Jonathan lo agradeció alargando el show hasta la extenuación y quedándose luego entre el público para firmar, saludar o charlar con sus fans incondicionales (como pueden ver en las fotos de este mismo blog)

(Aunque no tiene nada que ver, me viene a la cabeza ahora una reflexión: aquel primer concierto que vimos de JR hace casi quince años, y que tanto me gustó, con el paso del tiempo se me ha ido desdibujando y ya no sé lo que es recuerdo y lo que es invención, aporte. En cambio, del concierto de este año, al día siguiente ya habían imágenes colgadas en YouTube, para siempre grabadas por alguien. Oh tiempos, oh costumbres!)

 

Así que ya lo saben, si están hartos de la insustancialidad de la música tontipop y de las guitarras totémicas de ídolos del rock endiosados, vuelvan su mirada hacia Jonathan Richman. El les hará volver a la infancia y a la inocencia del rock and roll esencial. Sentirán otra vez el vértigo de montar en los columpios, sonreirán con las desdichas de la adolescencia y tendrán ganas de buscar su vieja chupa de cuero para salir un sábado. Busquen los discos de finales de los 70 y primeros 80: los tienen aquí mismo bien reseñados. Y si pueden ir a verlo, no lo duden! Verán qué dinero más bien invertido.

 

 

 

2º Funtastic Dracula Carnival

         

   

                                  FUNTASTIC DRACULA CARNIVAL

 

 

Nos hincamos de rodillas para agradecer a Paloma Borbone que tome iniciativas como ésta. El FDC es el acontecimiento cultural de la temporada, más allá del estreno de la ópera Fidelius o de la entrega de los premios Principe de Asturias. Un acontecimiento magno, único e imprescindible para los amantes de las manifestaciones culturales alternativas y extremas. Un auténtico rock and roll circus con todos los ingredientes para cocinar un fin de semana largo y excesivo en todos los sentidos.

 

Un fin de semana que empezó el jueves 12 de octubre, cuando tuvo lugar la fiesta de presentación en la sala Dub Club de VLC, y que no terminó hasta el sábado 14 a las 9 de la mañana en el parking de la discoteca Barraca, en Sueca. Jejeje....sólo de acordarme...

 

 

Jueves 12

 

.....¡ejem! Bien, la cosa empezó el jueves 12 de octubre con la Fiesta de Bienvenida a todos los FDCers en el Dub Club, un garito del que ya les hemos hablado en este blog, y que contó con la increíble presencia de dos súper-grupos de rock and roll surfero y garajero: los Pataconas y los Coyote Men. Los Pataconas son un grupo valenciano que toman su nombre de la popular playa de la localidad de Alboraia, lindante con Valencia. Su sonido es pues, como su nombre: brillante, luminoso, AUTÉNTICO. Desde sus amplificadores endemoniados, salían sonidos de fenders afiladas e incendiarias inspiradas en el terror de serie B, las carreras de coches trucados,  las melodías de los Ventures, Link Wray, Duanne Eddy o Dick Dale..... Ahí es nada!! ....SURF DESDE LAS BALDOSAS DEL BARRIO DE JESÚS!!!

 

Los Pataconas saben lo que hacen y lo hacen de puta madre. Músicos de gran categoría, su ejecución es impecable. El cuarteto se acopla y se engrana como las piezas de un motor de cuatro tiempos. Dos guitarras que suenan como si las tocaran los mismísimos ángeles, o mejor, los demonios del averno: melodías limpias y una sección rítmica que parecen los cañones de Navarone, incluído un contrabajo de verdad, para no parar de bailar en toda la noche. La puesta en escena está cuidada y repleta de referencias entrañables: camisas flamígeras, gorros tipo fez, como el de Boris Karloff en La Momia, mínima coreografía y la imprescindible referencia al bailecito de los Shadows....además tocaron por lo menos una hora y media, y luego, se mezclaron entre el público brutto y bizarro que abarrotaba la sala para tomarse sus cervecitas. Como está mandao!

Un público, por cierto, que estaba generosamente salpimentado con un montón de ciudadanos de la zona euro y más allá: italianos, británicos y hasta (según me dijeron) australianos, que habían venido desde sus respectivos para disfrutar del FDC. JAJAJAJA Me río del FIB!!

 

Total: que los Pataconas han sido el grupo revelación para mí de este año, y aunque ya conocíamos de su existencia, nunca hubiéramos imaginado tanta energía y potencia....pero si hasta salimos de allí con arena en los zapatos y salitre en los labios!

Así que lo siento mucho por los Coyote Men pero me gustaron más los Pataconas. Y eso que los CM también son finos. Su puesta en escena es apoteósica: salen al escenario corriendo y con máscaras de luchadores mexicanos, para sudar la gota gorda. Power punk melódico y acelerado y un show demasiado breve para lo que el público esperaba de ellos. Realmente tuvieron serios problemas para abandonar el escenario después de apenas seis (6) canciones. Los bruttos que se amontonaban ante el escenario los zarandearon, literalmente, para que no abandonaran y continuaran con el show cuando ya se habían quitado las máscaras. Supongo que la gente quería sacar el máximo provecho a los ocho (8) euros que costaba la entrada.

 

Así que de puta madre. Un concierto espectacular, un jueves por la noche de una semana anodina como otra cualquiera, que nos dejó con el alma llena de guitarras e impaciencia por seguir la fiesta en las siguientes dos noches de festival en la sala Barraca.

 

 

 

Vernes 13

No salimos.

 

 

Sábado 14

 

Es difícil  explicar qué se siente cuando uno sabe que se dirige a una orgía de rock and roll y destrucción (física y moral) en la que sólo sobrevivirán los más duros y curtidos de entre los iniciados. Las mariposas en el estómago todavía vuelan más rápido al saber que, además, vamos a ver in person al grandísimo André Williams, The Black Godfather, el padrino de Alabama, un animal musical que empezó su carrera a mediados de los años cincuenta y que aún está en activo.

 

La desierta carretera de Les Palmeres, convertida por una noche en nuestra particular route 66, estaba tranquila y negra como una fosa común, cuando de repente apareció ante nuestros ojos, altiva, majestuosa como siempre, iluminando con sus haces un cielo estrellado, Barraca, la discoteca mas emblemática de Valencia. Un templo del ocio al que concurre la juventud valenciana, y de todo el mundo, desde hace treinta (30) años. 35.000 vatios de potencia repartidos en diferentes alturas, puestos al servicio del Funtastic Drácula Festival.

 

En el parking del recinto descansaban los autobuses que habían llevado a los primeros FDCers mientras en los coches, la gente se dedicaba al antiguo arte de la tertulia y el trasiego, tal vez por desconfianza hacia la calidad de las bebidas en el interior de la sala. Furgonetas con cortinas de flores, coches paternos impolutos, pequeños utilitarios con hasta seis personas, y todo el mundo de pie, bebiendo con los maleteros abiertos y la música a toda leche, ahí, aguantando el relente a la orilla del mar por ahorrarse unas pesetillas (bueno, eurazos) y para atizarse a base de bien.

Pero lo bueno estaba dentro; la sala grande de Barraca (para los lectores de fuera de VLC, Barraca está formada por dos salas contiguas que se pueden separar y funcionar por separado: el FDC estaba en la grande) dividida en dos ambientes: arriba, mercadillo de ropas, discos, gadgets, posters artísticos y todo tipo de parafernalia de la que nos gusta a nosotros: películas de El Santo, de Bruce Lee, de Peter Lorre, portadas de discos...en fin!, un paraíso consumista para freakos como ud. que sabe lo que le gusta. En la parte de abajo, el escenario, el dancefloor, las peanas para las go-gos, la  cabina, los rinconcillos, ya saben....como son las discotecas.

 

El ambiente era tranquilo y fraterno: 2 ó 3 mil personas todas igual de raras, ahí metidas todas juntas pa que disfruten con su musiquita y se cuenten sus cosas. ¿Qué podía pasar? Nada.

Gafitas de pasta, chapas, cinturones de clavos, botines negros, botines blancos, botines de serpiente, botines de los chinos, pantalones de campana, de pitillo, piratas, sin pantalones, flequillos, tupés, melenas, crestas! vestidos de leopardo, botas altas de cebra, minifaldas, maxifaldas, pamelas, tacón alto, tacón bajo, tacón de aguja, cueros, vinilos, cadenas, esposas!! Vaya tela qué peña se juntó allí!

La gente hacía sus libaciones sin miramientos, casi todos bailaban o estaban fuera, esperando que dieran comienzo los conciertos. El cartel venía repleto de estrellas internacionales y de djs de todas partes.....¡¡Vamos nen!!

 

La Norton All Star Revue es un show alucinante que presenta la disquera Norton Records y que incluye artistas de su catálogo como The Spits, The A-Bones (banda liderada por Miriam Linna y Billy Miller y que acompaña a los otros dos miembros de la gira), The Great Gaylord y el mismo André Williams.

 

AW, como ya hemos dicho, es un supervivente del rock and roll. Desde los comienzos de su carrera, ha pasado por todos los grandes míticos sellos de la música negra (Chess, de Chicago, Tamla Motown, de Detroit, o Fortune) y ha colaborado con infinidad de personalidades del rock and roll heaven: Mary Wells, The Contours, Stevie Wonder, etc....Aunque en los ochenta pasó su particular travesía del desierto (nos lo imaginamos, como a Arthur Lee, arruinado, sentado en una mecedora con un síndrome de Diógenes como un piano, en su roulotte) ha sido rescatado para el futuro gracias a sus colaboraciones con una generación de músicos que han sabido descubrir el impresionante legado de este pedazo de hombre adaptándolo al potente sonido de Jon Spencer, por ejemplo, o Mick Collins. Su espectáculo es todo un numerito de gerontofilia: AW es un señor muy mayor, muy mayor, que anda con pasitos cortos e inseguros y se sienta entre canción y canción, con un mentón prominente, propio de las personas que han perdido su dentadura y que se movía desaforadamente hacia arriba, abajo, delante, detrás...aunque bueno, eso le pasaba también a muchos jóvenes que estaban en la fiesta.

Con su traje blanco y su sombrerito, el Padrino Negro ofreció un ejercicio de chulería y actitud que ya quisieran para sí muchos grupitos indies.

 

Magia negra, vudú, gritos primigenios, estados de percepción alterada, luces psicodélicas, y la magnífica banda The A-Bones, que ponía el fondo machacón y rythmandbluesero para que el chamán negro rociara con su bendición de esclavo a los congregados.

AW no canta, brama y sus bramidos son como chacras que, cadenciosos y repetitivos, nos conectan con el lado sobrenatural, el otro lado.

Y que conste que no hablo por hablar. Que yo he visto a James Brown, y sé lo que me digo.

 

The Great Gaylord, por su parte, en su primera visita a Europa, arrebató al público con su estilo chulesco, sucio, acelerado, adrenalínico. Para colmo, en el tramo final de su show, blandió un bastón de esos con un cráneo en el extremo, como de brujo, como hacía el genial Screamin Jay Hawkins, cuyo espíritu también estuvo presente durante toda la noche, como ya se habrán imaginado.

 

Así que inducidos por todo este ambientazo, nos sumergimos de cabeza y sin taparnos la nariz entre la masa humana que llenaba la pista y nos entregamos al baile y el desenfreno hasta decir basta. No faltaron ni las performances a cargo de bellísimas bailarinas que se contorsionaban en el escenario a ritmo de música magrebí mientras un chulazo hacía restallar un látigo. Incorrección política y machismo rampante que no parecía importar a las cientos de féminas vampiresadas que aplaudían con entusiasmo. Y ese dichoso ambiente húmedo, aplastante, que convertía los cuerpos humanos en masas informes y resbalosas que se dejaban llevar por la música, con la única obligación de no perder el equilibrio.

 

Y los djs? Qué decir de ese ejército de héroes que desfiló ante los platos en ordenada formación, descubriendo a la audiencia sus preciados tesoros de incunables, discos de coleccionista, rarezas y llenapistas? No podemos por menos que agradecerles su entrega, su devoción y su feeling a la hora de seleccionar los temas que sonaron después de los conciertos, y que consiguieron que el público se entregara en armónica comunión a la diversión y el bailoteo.

 

Las imprescindibles salidas al exterior de la discoteca, para respirar aire puro, entre otras cosas, nos dejó un buen puñado de situaciones bizarras que sólo se podían dar en un sitio como aquél. Desde la gente que se te acercaba a preguntarte de qué año era la versión original del What kind of love is this? con unos dientes de drácula de plástico, hasta los bakalas que llegaban con el coche a toda hostia, y al bajarse se encontraban con toda la peña en el parking bailando con esas pintas tan raras y se quedaban así, como asustaos. Seguro que a más de uno le daría un bajón al bajarse del coche con su churri dispuesto a comerse el mundo en la disco y encontrarse con todos aquellos weirdos degeneraos.

 

Al final, entre unas cosas y otras, el mercadito, André Williams, la musiquita, el boogaloo y esto y lo otro...se nos hicieron las tantas. La primera vez que pregunté la hora eran las cuatro (4) a.m. y a los pocos minutos, la volví a preguntar...Y ERAN LAS OCHO (8). Este dato tan significativo me dio que pensar durante unos segundos, transcurridos los cuales, abandoné mi mueca de trabajador de la industria del motor de Detroit, para colgar una sonrisa beatífica y estúpida que ya no me abandonó hasta el martes o el miércoles. Estaba amaneciendo (jeje, a decir verdad, ya era bien de día) y ahí estábamos nosotros, en las catacumbas de la noche, dándole que te pego sin descansar ni para tomar aliento. Viviendo la vida loca. Habíamos sobrevivido a una noche más. Teníamos los zapatos rotos, pero habíamos volado a lo largo de la noche empapándonos de cultura juvenil underground, de mitos y referencias sesenteras, arte y bon vivantismo en apenas un suspiro.

 

fffffffffffffffffffff

 

 

Epílogo

 

Nunca, y digo bien, nunca se me pasó por la cabeza cortarme la coleta en cuanto a las lides de la noche se refiere. Convenientemente dosificadas y espaciadas en el tiempo, se puede vivir con ellas toda la vida como con el VIH...pero esta vez.....Ah! esta vez!! ¡Qué prueba! Por primera vez en mi vida me dije a mi mismo: “Diosssss, pero qué he hecho???” pero de nada servía lamentarse: la muesca en el hígado ya estaba hecha y mis dos o tres meses menos de vida, asegurados.

 

De repente la música se detuvo y un silencio aterrador se extendió por el local como una capa de hielo. Por primera vez empecé a poder oir conversaciones humanas, pero un pitido agudo e intenso en mis oídos me impedía entender lo que decían. Así que cuando la sala encendió las luces y abrió sus puertas para despachar al personal, salimos de allí respetando la fila, con mucha tristeza de corazón y arrastrando los pies por la gravilla del parking. La mayoría de la gente se miraba desolada y con cara de total desamparo. “¿Qué hacemos ahora?”; algunos se abrazaban llorando jurándose amistad eterna; otros salían a cuatro patas y con un matasuegras en los labios; juraría que me pareció ver a un tío arrastrando por los pelos a una tía que yacía inconsciente en el suelo, pero en general, el público desalojó en completo orden y sin alterar el sueño de los vecinos.

 

 

Con sumo cuidado y precaución, nos pusimos las gafas (de sol) y emprendimos el camino de regreso a una velocidad absurda de tan prudente. La ruta del bakalao es traicionera, pero no había ni dios en la carretera. La Albufera brillaba con los rayos que se filtraban a través de las nubes del domingo. Mañana lo dejo.....(se acabó todo la que había/ menos mal que está nublado/ se acabó todo lo que había/ queda un cigarro mojado. AC)

 

 

 

 

Dos best sellers

Ya casi no queda ni sombra del verano que recién acabó. De todo ese tiempo entregado al sublime placer de la lectura recostado en un algarrobo o deslumbrado por el reflejo de la mar serena. Los libros que se leen en verano se recuerdan mejor, asociados al tiempo de asueto que les permitió encarnarse en nuestras mentes, al dulce momento justo antes de desfallecer en la cama a la hora de la siesta o en la hora nocturna de los mosquitos y las ventanas abiertas. En verano podemos leer best-sellers sin sentimiento de culpa: es el mes intrascendente puesto ahí para que disfrutemos sin preocuparnos más que por satisfacer nuestras necesidades más primarias. Y así como el melómano indie exquisito puede y debe ir a las terracitas a bailar con el chunda-chunda, o el gastrónomo exigente, sin duda, comerá paella de chiringuito con moscas, uds. los comunes bizarre-hunters, los weirdos del estío, los druggos de la fiesta patronal, deben entregar sus mentes al reposo bien merecido del stand by estival. Déjense en el piso los tratados de psicología lacaniana aplicada a la elaboración de un CV; déjense los sesudos tochazos de crítica artística desde una perspectiva antropocéntrica y sumérjanse, por qué no, en la intrascendencia literaria e ideológica de ese fenómeno comercial que se da en llamar best-seller.

 

Jajajajaja.....los best-sellers....qué cosa!! En principio, nadie reconoce leerlos, pues lo cierto es que durante décadas las editoriales han facturado best-sellers como churros, la mayoría de ellos absolutamente innecesarios para la Humanidad, que salían de la imprenta ya con el sello de best-seller colgado de la solapa. Como los libros que venden en el Carrefour.

Sin embargo, no todos son tan malos ni siempre fue así. Personajes míticos de la literatura rápida como Sherlock Holmes o Hércules Poirot, hoy encumbrados en el Parnaso de las letras, fueron héroes populares de literatura pulp en el XIX. O la saga de Mr. Ripley, el talentoso, de Patricia Highsmith. O los folletines publicados por entregas diarias, semanales o quincenales de los geniales Victor Hugo o Alejandro Dumas y que los lectores esperaban con impaciencia en las puertas de las imprentas (El Conde de Montecristo, El Jorobado de Notre Dame, Los Tres Mosqueperr...eeeepp ..Mosqueteros!, etc...) o por qué no decirlo, toda o casi toda la narrativa de Blasco Ibáñez. Puede que Don Vicente fuera el primer escritor que responde al tipo de autor de best sellers: famoso en su tiempo, millonario, conferenciante y viajero y con adaptaciones hollywoodienses de sus novelas. Recordemos que el propio Rodolfo Valentino protagonizó la producción Sangre y Arena en 1922 basada en la novela homónima de Blasco Ibáñez. Novela que cuenta hasta con cuatro (4) versiones cinematográficas.  ¿Qué me dicen a eso?

Literatura de calidad unida a unas buenas ventas. Para los de mi generación, esa premisa irá siempre indisolublemente unida a un título, El nombre de la rosa, del semiólogo Umberto Eco. Esta opus magna nos hizo ver a todos que se podía unir buen gusto con gusto popular, puesto que el libro se vendió por millones (aunque luego habría que ver cuántos de los que lo compraron lo leyeron) y la adaptación cinematográfica, encima era buena.

 

En fin....que como en tantos y tantos órdenes de la vida, las cosas ya no son como eran. Antes el título de best seller lo concedían las organizaciones que seguían y controlaban las tiradas de los ejemplares de las editoriales, digamos que con un cierto control, y sólo lo otorgaban a aquellos títulos que habían superado una determinada cantidad de ejemplares vendidos. Hoy, como decíamos, hay libros que ya salen de la propia imprenta con un sello en la solapa que pone Best seller y otro al lado que pone 9 euros. Literatura de andén, de usar y tirar, pulp fiction.

 

Hoy les voy a hablar de dos best-sellers, uno bueno y uno malo, por si no saben qué llevarse a la casa rural en el próximo puente que tengan la suerte de salir de su ciudad.

 

Primero hablaremos del bueno: se titula El Todopoderoso, y está escrito con mucha gracia por Irving Wallace. La idea es buena, aunque como veremos después, la realidad a veces supera a la ficción. Les resumo:

Edward Armstead es el rico heredero de un imperio mediático que incluye periódicos, editoriales, canales de TV y estaciones de radio por todo el país (USA, of course) Sin embargo, todo esto le sabe a poco. Lo único que preocupa al magnate es que el diario Record, perteneciente a su grupo, supere en tirada a su eterno rival, el NY Times. Para ello no dudará en saltarse los más elementales comportamientos éticos e incluso legales. Resumiendo mucho, diremos que al buen señor no se le ocurre otra cosa que reclutar a un grupo de hampones para que cometan actos terroristas que luego, el Record publica en exclusiva y con todo lujo de detalles, convirtiéndose así en el diario de mayor tirada y más leído de todos los states. Leído hoy en día, sonroja un poco ver la ingenuidad con que los terroristas mercenarios cometen sus crímenes. No debemos ser muy críticos con esto: recordemos que se trata de un best-seller, no tiene por qué ser creíble. Incluso resulta simpático que la primera acción que el editor ordena a sus terroristas sea el secuestro del Primer Ministro (sic) español durante una visita a San Sebastián para echarle luego la culpa a La Eta. Esta gente no quieren ser españoles, le espeta el periodista veterano a la periodista joven cuando ésta afirma en plena playa de la Concha, que le encanta España. Para que se hagan una idea de cómo se manejan los tópicos y los arquetipos en este tipo de literatura, resulta muy gráfica la escena en que los periodistas se acercan a la puerta del Ayuntamiento de San Sebastián, para ver a las autoridades abriéndose paso a codazos entre una masa....de campesinos!!...en plenos años ochenta!

En fin, que se lo pueden imaginar....una novela que recoge todos los ingredientes que debe poseer un buen best seller: personajes maniqueos que son muy buenos o muy malos, buena cosa de paisajes exóticos y todo el día en el avión arriba y abajo de un país a otro, mucho lujo, poder y sexo (en este caso, el sexo va acompañado de la lucha freudiana que el protagonista mantiene contra el cadáver de su padre) y que fundamentalmente cuenta con eso que hace que un best seller valga la pena o no: que cuando no lo tienes abierto entre las manos, desees ardientemente llegar a casa y leer. Eso pasa con este.

 

La otra novela a la que vamos a referirnos hoy se titula La cena secreta, y es una barbaridad. Lo primero que me llamó la atención como para perder el tiempo con este libro fue su autor: Javier Sierra. JS es colaborador del imprescindible Iker Jiménez, el conductor de Cuarto Milenio, el programa de TV que emite la Cuatro y de un programa parecido, pero de radio, que lleva en antena la tira de años. Pero bueno, jeje, Iker Jiménez y una aproximación estética bizarra y brutota a su peculiar estilo de hablar es algo que tenemos pendiente, en un post específico y temático.

La cena secreta es un remedo de esas novelas históricas en las que se mezcla la construcción de una gran obra (en Los pilares de la tierra es una catedral, aquí es la pintura al fresco de La Ultima cena, de Leonardo) con algún misterio palaciego o conspiración que pone la vis detectivesca y unos supuestos enigmas, cifras y claves secretas que todo el mundo puede descifrar tranquilamente desde su casa sin necesidad de tener que acabar el libro. Hay mil libros como éste y en mi opinión, todos han sido escritos por gente que se quedaron prendados de El Nombre de la Rosa y han querido emular al gran Eco. Pero cuando ya se ha alcanzado la perfección, por qué seguir intentándolo con burdas copias o meras imitaciones? No es suficiente con la obra maestra?

La documentación aportada por el autor español no tiene ni punto de comparación con la del erudito italiano, ni la calidad de sus diálogos, ni nada....en fin! Yo no puedo evitar compararlas constantemente y puede que eso sea injusto para La cena secreta, pero sin duda su autor, también ha buscado su inspiración en El Nombre de la Rosa: monjes intrigantes, hermanos bibliotecarios, cátaros, asesinatos que reproducen escenas de la Biblia, y hasta  un monje detective. Fray Agustín de Leire es un inquisidor dominico que anda tras la pista del autor de unos anónimos que predicen la caída de la Iglesia Romana, mientras en la corte de los Sforza, en Milán, Leonardo prepara su gran obra La ultima cena, donde dicen, se esconde la clave de la auténtica Iglesia de Jesús, que sólo los iluminados podrán encontrar.

En fin, que ya ven, es más interesante la sinopsis que el propio libro, que está un poco malogrado. Pero bueno, si tienen tiempo y alguien se lo presta, pueden leerlo en un par de tardes, no les hará mal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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